25 de junio de 2017

Adopta una autora: Anne McCaffrey y la fina línea entre fantasía y ciencia ficción

Cuando decidí participar en Adopta una autora tenía clarísimo quién sería mi adoptada. Anne McCaffrey es una de las autoras que más me han marcado y de las primeras que recuerdo haber leído cuando “no miraba a quién leía” y pienso que no tiene el reconocimiento que debería. Me sorprende que cuando se habla de Ursula K. Le Guin como madre de la ciencia ficción, nos olvidemos siempre de que Anne es su contemporánea y sólo tres años mayor que la escritora californiana. Si bien su ciencia ficción es atípica y juega con los límites de este género con la fantasía, nunca da ese salto. 

Me sorprende esto para mal. La escritora americana merece su sitio en ese árbol genealógico de la ciencia ficción. Más habiendo sido la primera mujer en ganar un Hugo y un Nébula con parte de los relatos que componen El vuelo del dragón. Además de que libro El dragón blanco, que cierra la trilogía principal de Los jinetes de dragón de Pern, fue una de las primeras novelas de ciencia ficción en entrar en la lista de best-sellers del New York Times
Con este currículum, me pregunto, ¿qué ha podido salir mal? En primer lugar, casi toda su obra se encuentra sólo en inglés y debe ser una auténtica odisea encontrarlas. En España, por ejemplo, sólo se editó la trilogía principal y de aquella manera. El vuelo del dragón y La búsqueda del dragón tuvieron la “suerte” (mala traducción, mala edición…) de ser reeditadas por Rocabolsillo pudiendo llegar a más gente, pero su tercera parte, El dragón blanco, nunca llegó a reeditarse quedando sólo la edición de 1982 de Acervo que sólo se puede encontrar de segunda mano si la Diosa te sonríe. Nada nuevo. 
Sumado a esto, está que las he visto promocionadas como novelas de fantasía porque hay dragones, pero cualquiera que las haya leído puede certificar que la fantasía como la conocemos escasea.
Así que, ¿qué va a ser? Voy a contaros por qué no es fantasía, todo sin spoilers, ojo. 
Empezamos con el prólogo de El vuelo del dragón, donde nos ponen en situación. Nos hablan del estado de la humanidad: somos colonizadores espaciales. Formamos colonias en otros planetas y las abandonamos a su suerte. Eso es Pern, una colonia humana abandonada a su suerte que ha olvidado que viene de las estrellas gracias a la desconexión con la Tierra. 

Aquí es donde entran en juego los “dragones”. Estas criaturas que habitan Pern son técnicamente alienígenas para nosotros. Y se les llamó “dragones” por su parecido con las criaturas de la mitología terrestre. Cuando pensamos en dragones nos imaginamos un gran lagarto con escamas duras, alas y que escupe fuego, pero este no es el caso de sus dragones. A lo largo de la saga vamos vislumbrando el aspecto que tienen y comprendemos que su piel no es escamosa como un cocodrilo, sino más bien una lagartija o un dragón de Komodo, es decir, una especie de piel conformada por miles de escamas diminutas. Poseen alas membranosas y cartílagos como los murciélagos, es decir, pueden planear a pesar de su tamaño pues son criaturas “ligeras”. 
Tampoco exhalan fuego, no, Anne nos habla de química. A diferencia de los dragones mitológicos, estos mastican piedra que junto a los ácidos del estómago les permite eructar un gas que se inflama en contacto con el aire, es decir, la fosfina.

Todo lo “fantástico” de la novela está explicado desde el prisma de la ciencia. Es cierto que no es la clase de ciencia ficción en la que solemos pensar cuando nos hablan de ese género. Claro, no hay naves espaciales… no al menos operativas, tampoco de habla de tecnol… vale un poco sí. Esta saga no es fantasía, pero tampoco es esa ciencia ficción dura que algunos parecen buscar. Es simplemente, Anne McCaffrey y sus dragones. 

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Cuervo Fúnebre: Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general. Twitter

2 comentarios:

  1. He devorado 7 de sus libros en Pern. Y varias veces. Creo que no hay más editados en castellano, todos por la editorial Acervo. ¡ADORO A ESTA MUJER!

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  2. Yo solo me leí el primero de Pern y me gustó mucho, justamente la edición de Roca. Tengo el segundo pero no le he leído. Es una lástima que no se apueste por rescatarla, aunque no descartemos que Nova pueda hacerlo. Ojalá.

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