3 de abril de 2017

Review: "Mass Effect" la trilogía del desequilibrio

Desarrolladora: Bioware/Demiurge Studios (Mass Effect)
Año de publicación: 2008-2013
Género: Space Opera.
Plataforma: PC/Xbox/PS3.
Estética: Fantasía/Narrativa/Descubrimiento.
Horas jugadas: 116h.







Con motivo de la salida de Mass Effect Andromeda no he podido desperdiciar la oportunidad de brindaros mi experiencia con la trilogía original. Como hay que hacer las cosas bien, empezamos por el principio, pero… no exactamente. Esta reseña no es de mi primera partida, sino de la segunda y en cierta manera tiene más cal que arena.

El aspecto más fuerte y contundente de la saga es su trama que consigue que el jugador se implique en ella hasta ser también su historia. La libertad de acción que se nos brinda al encarnar a la Comandante Shepard es el cebo que mordemos porque, en cierta manera, todos somos Shepard. Quizá mi Shepard no nació en las colonias o tiene la mecha tan corta que prefiere la violencia antes que un interrogatorio protocolario, pero es el personaje con el que he escogido identificarme.
Si hablamos de la protagonista, Shepard tiene una evolución irregular. Mientras que en la primera entrega no sabemos más de ella que lo que nosotros le damos, en las dos siguientes partes esto cambia bastante hasta dar con un atisbo de personalidad complementaria a las decisiones del jugador. A esto ayuda enormemente el DLC Ciudadela de Mass Effect 3, que se cayó del juego final como el resto de sus DLC’s.

Tus compañeros son muy "humanos", desde la erudita Liara al ya famoso Garrus, pasando por personajes como la especista Ashley o el insulso Kaidan (sí, qué asco me daba este tipo y la de cortes que le solté). Sin dejar atrás al inolvidable Joker y su duelo de chistes con el turiano favorito de todos en Mass Effect 2:
El argumento… ya es harina de otro costal. En la primera entrega tenemos una historia que, sin ser novedosa, resultaba atrayente y bastante bien hilada, pero que pecada de presentarte a tus compañeros de forma demasiado artificial. Las intenciones y roles de los personajes se veían venir a kilómetros. Todo lo que envolvía a Saren me pareció muy obvio, pero la introducción del Heraldo me puso los pelos de punta. Una por otra, supongo.
A Mass Effect también le pesan bastantes clichés trillados que no han envejecido nada bien. Y su pretensión de mundo explorable se queda en un conjunto de planetas baldíos que se diferencian en poco más que la paleta de colores. Al menos los cielos eran preciosos.
Cuando llegamos a Mass Effect 2 nos reciben con una intro bestial y bastante dura a su manera. Poco a poco vamos descubriendo qué narices ha pasado y comprendemos por dónde van yendo los tiros. 
Aquí mejora la calidad gráfica de las animaciones, y el combate y la IA son mucho más inmersivas. Como ya comenté en su día, hay dos cosas que me molestaron sobremanera. Una es la inclusión completamente innecesaria del tabaco en el universo y la sexualización descarada en personajes como Miranda o Jack. Además de hacer a la Comandante más “guapa”, aunque importemos al personaje de la primera entrega.

Su argumento no es tan sólido y tiene muchos puntos que parecen sacados de la manga sin demasiada relación con la anterior entrega, algo que no se quedará aquí. Realmente, en la mayor parte de la entrega, no parece tener mayor hilo conductor que la tenue tarea de reunir a un equipo de asalto de cara al desenlace. Ni más ni menos. Eso no quita que tenga grandes momentos como la mencionada intro, la presentación de la Normandía SR2 o la estresante “Misión suicida”. 
A pesar de que flojea un poco en el aspecto argumental, todo el envoltorio mejora la fórmula de la primera entrega y, a día de hoy, le otorga para mí el primer puesto en el ranking de la trilogía.

Y llegamos al cierre de la saga que… bueno, desanda muchísimo del camino anduvo Mass Effect 2. EA forzó a Bioware a sacar un juego sin terminar, sin pulir, lleno de agujeros por rellenar y muy recortado. 
La secuencia inicial es confusa, aunque se entiende algo mejor tras jugar La llegada, el DLC de ME2. ¿Quién carajo es James y porque me habla como si le conociera? ¿Pero no era ya obvio que los Segadores atacarían? ¡Pero si llevo dos puñeteros juegos diciéndolo con las malditas pruebas en la mano!
Cuando sobrevivimos a la sorpresa inicial, nos encontramos con que gráficamente ha retrocedido. La mayoría de las animaciones faciales humanas son menos realistas y más plásticas. Hay muchísimos descuidos en el entorno usando animaciones en 2D para los fondos o cambiar algunos scripts por animaciones en bucle que te permiten ver cómo una nave es destrozada docenas de veces por el mismo Segador. Terrible. 
De esta manera, Bioware sacrifica su narrativa por un virado más cercano al juego AAA de acción descerebrada que se fundamenta en aniquilar hordas de enemigos en el camino del punto A al B. Esto no quita que su historia no sea buena, pero con la trama que tenía entre manos podía haber hecho algo mucho mejor. 
Puedo decir sin avergonzarme que el mejor contenido de Mass Effect 3 está en sus DLC’s. Sí, desde Omega, esa gran reconquista de la estación espacial que Aria nos prometió, pero que nunca jugamos; hasta Leviatán o Desde las cenizas que ahondan en el lore de la saga hasta el mismo origen de los Segadores. 
Sin olvidar Ciudadela, esa bolita de fan service que se ríe de aspectos recurrentes de la saga como los ascensores de Mass Effect o el clásico “debo irme” de la Comandante. Además, nos permite conocer mucho mejor a nuestros compañeros y verles como nunca antes. Es curioso ver que Jack adopta a un varren biótico que es básicamente como ella o encontrar a Kasumi hurgando en tu ropa interior y pasando olímpicamente de que la pilles in fraganti.

Es una grandísima saga, pero que se ha visto forzada a adaptarse a un mercado estancado y a una distribuidora como EA que prima más el montante ganado que el resultado final.
A lo largo del tiempo la trama ha tenido muchos altibajos, pero la suma sale a ganar. Sí, el tema del final… es muy mejorable. En las dos primeras entregas nuestras decisiones importaban, pero en ME3 esto deja de tener sentido. Todos los compañeros que podamos perder durante la “Misión suicida” de ME2, con todo el impacto emocional que pueda suponer, queda reducido a nada. En esta tercera entrega son sustituidos por personajes de la misma especie que pueden desempeñar su función perfectamente. Aunque esto no es algo nuevo, en este caso resulta insultante. Sí, Kaidan y Ashley fueron intercambiables en ME2, pero uno sustituía al otro, no un humano genérico. Esa es clave, estos nos importaban.

Cuando hablamos de representación racial, podemos encontrar un poco de todo y sin muchos tópicos. Si hablamos de la mujer… Sí, hay mujeres que “hacen cosas” como la Doctora Chakwas, que es una mujer madura que aguanta el alcohol mejor que una soldado mucho más joven, por poner un ejemplo. Pero claro, también está el lado oscuro como la hipersexualización de las asari, de todas ellas, presentándolas primero como objetos y luego como sujetos. Lo mismo se puede decir que Miranda y de SID, así como de las pechi-armaduras de Ashley, Liara y Shepard. 

Es una trilogía de grises, de cales y arenas, pero que pertenece a una desarrolladora que, si bien no siempre acierta, al menos trata de avanzar hacia el futuro poniendo cosas nuevas sobre la mesa, siendo mucho más de lo que se puede decir de otras. 



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Cuervo Fúnebre: Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general. Twitter

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