5 de noviembre de 2016

Otros: Diseccionando "La vigilia del Dragón"

Algunos de vosotros seguramente estéis haciendo el NaNo este mes, otros, en cambio, simplemente seguís escribiendo a vuestro ritmo sin mirar mucho las palabras que tecleáis al día. Aunque no me uní a esta carrera contrarreloj, sí que trataré de acabar mi primera novela y poder terminar la reescritura para dar paso a la maravillosa aventura de la corrección. Sí, ese lento proceso en el que empiezas con ilusión y acabas en posición fetal en un rincón de la habitación al ver las salvajadas que has escrito.
Y precisamente de corrección va la cosa. Pasé le mes de octubre, y parte de septiembre, corrigiendo La vigilia del Dragón, una novela que escribimos entre dos personas y que aún no está acabada, pero que podéis leer por aquí. Esta corrección no se ha limitado sólo a buscar erratas, pues ya quedaban pocas (afortunadamente), no, estaba enfocada a pulir la novela quitando palabras sobrantes, haciendo una ligera corrección de estilo y subsanar varios errores que se han ido acumulando a nuestro pesar.


Se dice que de los errores se aprende, pero además podemos ayudar a que otros no tengan que cometer esos errores para aprender de ellos. Por eso, he decidido escribir una entrada en la que desgrane todo aquellos que la corrección ha limpiado. Cuando abrí el archivo me encontré con una novela de 23 capítulos y 98.000 palabras (175 páginas) que se estaba acercando a su mitad en la que los distintos arcos comenzaban a converger lentamente. Una vez terminada de corregir ha quedado una novela de 92.000 palabras. Probablemente se puedan rascar algunas palabras más, pero creo que tampoco hay que quitar por quitar. Dicho esto, vamos a empezar fuerte:

El abuso de la violencia:

Reventar cabezas y cercenar miembros está muy bien y nada tengo en contra de ello. Bueno, siempre y cuando se quedé en las páginas de una novela. Pero el problema es cuando usamos esa violencia, física o verbal, contra los personajes femeninos.
Nossantra y Whërtia son dos reinos de corte medieval (todo lo medieval que pueda ser algo que no se inspira en esa época de nuestra historia ni busca imitarla), pero en ella tanto Mai como yo dejamos de lado esa concepción de «medievo unga bunga» tan habitual en la fantasía. Así que tenemos mujeres que pueden reinar por sí mismas, ser soldado o pirata sin que nadie las cuestione.
Cuando se usa como denuncia, me parece bien, pero cuando se usa el maltrato a la mujer (en todas sus vertientes) para mostrar un mundo crudo, pues mira por ahí sí que no. Así todo, mi gran meta era limpiar la novela de este mal y ¿la sorpresa?, (aunque no tanta) pues que la mierda estaba toda en mi casa, mientras que la de Mai estaba limpia, salvo por un detalle concreto que no es relevante para este asunto.
En el capítulo 19 (mío dado que yo escribo los impares y ella los pares), había varias referencias a las violaciones, sin llegar a escribir ninguna de forma explícita, y, como podéis imaginar, ninguna afectaba a un hombre. Me horroricé, mucho. Así que metí tijera y junté lo que quedó de forma que pareciese que eso nunca estuvo ahí.

Ni soy el primero que lo dice, ni seré el último, pero las violaciones no son ni un juego ni un recurso narrativo, son algo muy serio que tiene consecuencias para la víctima y no se deben tratar a la ligera nunca.

Mirada masculina:

Hello male gaze our old friend…

La mirada masculina es algo de lo que no siempre somos conscientes, pero que impregna cada producto que consumimos. Podemos leer cómics o libros; ver series o películas; o los anuncios de Antena 3, pero no podemos huir de esto. Lo tenemos tan interiorizado que tanto unos como otras caemos en ello.

Lo reconozco, he pecado de esto, pero Mai también, aunque señalar esté feo. En su favor diré que ella bastante menos que yo. Pero vamos, que es pecado de ambos.
Una vez que eres consciente de esto, te horrorizas y en cierta manera te avergüenzas. Al menos yo ya sabía que cometíamos ese pecado antes de meterme con la corrección, lo sabía desde hacía meses, pero estaba esperando a tener el tiempo necesario para abordarlo en condiciones.
Lo último que necesita la ficción (y no sólo esta) es otra obra que mire a las mujeres como objetos de deseo.

Comúnmente denominado adverbio:
Cuando comienzas a escribir uno tiende a usar los adverbios acabados en -mente como si los fueran a retirar del diccionario. Nos resulta tremendamente fácil recurrir a ellos en lugar de buscar expresiones que fácilmente puedan sustituirlos y encajar mucho mejor en la narración.
Lo ideal sería encontrarse sólo uno de estos por página (o menos).

Rizando el rizo:

A veces tendemos a enrevesar lo que escribimos tratando de mostrar que sabemos lo que hacemos, cundo en realidad logramos todo lo contrario. Si puedes escribir algo de forma sencilla, hazlo. Si puedes hacerlo de forma sencilla y bonita, mejor que mejor.

El lector no es tonto:

Tus lectores seguramente vivan en un mundo con puertas y demás. No es necesario contarles todo el proceso desde que el personaje se acerca a la puerta hasta que entra en la habitación, salvo que quieras crear tensión. De la misma manera, no hace falta decirles: «se llevó la manzana a la boca, la mordió, arrancó un pedazo, lo masticó y lo tragó», cuando puedes decir que «arrancó un pedazo de la manzana y se lo comió», salvo que, de nuevo, persigas alguna clase de fin.
Además, has de tener en mente que no es necesario repetirle al lector constantemente la misma información. Puede acordarse de ella por su cuenta.

Info-dumping:

Este es de mis favoritos [mira a cámara y saluda a Rothfuss]. Se puede resumir en soltarle al lector todo el maravilloso worldbuilding que has hecho sin que sea ni oportuno ni elegante. Esto cansa al lector y o deja el libro o empieza a saltar hasta donde haya acabado la exposición.
Lo que decidas contar debe tener un fin. No puedes hacerle esto al lector:

—Qué tranquilo está el mar hoy.
—Eso es porque los dioses decretaron hace mil años que cada primer martes de cada mes el mar estaría en calma…
—Eso no es lo que…
—… esta decisión fue tomada para premiar al gran héroe Trompachenka tras derrotar al dragón Escamapocha. Este dragón aterrorizaba a los pueblos de…
—Señor, esa vena del cuello se le está hinchando.
—… y así nació este país… ¿Cómo he llegado aquí?

Ahora en serio, sé lo molesto que puede llegar a ser tener un mundo bien construido y no poder fardar de él, pero no se puede tener todo en esta vida. Hay que elegir qué contamos, qué mostramos y que guardamos en un cajón para no cansar al lector.


Y hasta aquí el destripe de la corrección. Parece mucho menos de lo que es, pero aplicar todo esto y hacerlo bien me ha llevado una cantidad de tiempo tremenda. Espero que os pueda servir de ayuda y, si os place, pasaros por aquí a ver cómo ha quedado tras la corrección.

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Cuervo Fúnebre: Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general. Twitter

7 comentarios:

  1. Tienes razón, parece poca cosa pero sé que en verdad lleva su tiempo. Y por cierto, me confieso una abusona de los adverbios terminados en -mente ^^U

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  2. Adverbios en -mente, adjetivar todo sustantivo con uno delante y otros dos detrás, subordinar frases hasta alcanzar las diez líneas, nunca hay suficientes "comas", moralinas del narrador, descripciones en bloques mastodónticos, mi idioma inventado mola mazo...

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    1. Esos son fallos comunes, pero teniendo en cuenta que me estoy centrando en los que he visto en la corrección de una novela concreta, sólo hablo de aquellos que he encontrado ene esta.
      Si algún día me aventuro a hablar de los fallos más comunes en términos generales, verás esos.

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  3. Los fallos que has mencionado son fácil encontrarlos en las historias que escribimos. De hecho, has hecho que me diese cuenta de alguno que he tenido pero bueno, hasta que no empiece a corregir no voy a alterar nada porque lo principal ahora es escribir hasta terminar la historia. ¡Gracias por la entrada!

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    1. Sí, lo importante es centrarse y corregir al final. Esta novela es una excepción a esa norma porque lo escribimos entre y como tenemos pequeños parones, puedo aprovechar para corregir por el camino.
      ¡Mucha suerte!

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  4. Normalmente no leo a autores exponiendo sus fallos (hasta mucho después) así que esta entrada me ha parecido valiente y muy interesante. Creo que ya he comentado que me parece todo un desafío escribir un libro a dos manos y encima en capítulos salteados, así que solo os puedo desear buena suerte.

    Como dicen arriba, los fallos que comentas son habituales y muy frustrantes. Por suerte en general se suelen solventar o con revisiones o contando con un buen corrector/editor. Lo que ya sí es difícil es encontrar la Mirada Masculina y reconocerla... Que a la mayoría nos pasa que la pasamos por alto de lo acostumbrados que estamos. Con todo,no sé qué pensar sobre si el lector es tonto o no, la verdad. Depende mucho del público al que te dirijas.

    De nuevo mucho ánimo con la novela y con las correcciones~

    Atte. Rika~

    P:D.: gracias de nuevo por mencionarnos <3.

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    1. Gracias. El tema de la Mirada Masculina es turbio porque estoy seguro de que algo me habré dejado. Hay una escena que es así adrede porque es importante cómo ese personaje ve a otra para la relación entre ambos y para darle datos al lector. Es la única "licencia" que he permitido por su justificación.

      PD: un placer, ya lleváis doblete.

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