15 de agosto de 2016

Otros: La pirámide de la abstracción (con Lecturonauta)


¡Buenos días, seguidores del segundo tercer cuervo más famoso de la literatura! Después del Nevermore de Poe y el cuervo de tres ojos de GRRM, creo que este es el cuervo que más nos gusta oír. 
Pues lo tengo secuestrado. Ahora grazna algo sobre construcción y rol de personajes en mi blog. Y TENDRÉIS QUE IR ALLÍ PARA VERLO.


Bien, dejemos el negocio del mal y vayamos con el de la escritura. Hoy he venido aquí a hablaros de nuestro dios y señor Brandon Sanderson, y de aquel concepto que explicó en una de sus clases de universidad en la que tenía la voz tan seca que daba ganas de toser solo escuchándolo. Y este concepto se llama…

La pirámide de la abstracción


La pirámide de la abstracción es un concepto que se puede aplicar a muchas cosas: Diseño, programación, dibujo, escritura… Es una representación de los elementos que introducimos en la narración. 
También es la forma ideal de contar historias. Hay pocas cosas que sean consejos absolutos en la escritura, pero el “Muestra, no cuentes” es una de ellas. Como bien nos indica la forma de la pirámide, una buena historia debe contar poco y mostrar mucho. 
Vamos a ver ejemplos de cosas y su sitio en la pirámide. El ejemplo que pone Sanderson es… ¿El amor es abstracto o concreto? Abstracto, nadie lo duda. ¿Y un perro? Concreto. 
Solo que no. El amor es abstracto, pero “un perro” TAMBIÉN es abstracto. ¿Cuántos lectores crees que tendrán la misma idea que tú de lo que es un perro? Decir “un perro” es contar, no mostrar. 
Todo lo que contamos está en la parte superior de la pirámide, mientras que todo lo que mostramos está abajo. La razón por la que nos interesa tener más cosas concretas que abstractas es que las cosas abstractas… abstraen al lector, valga la redundancia. Cuando contamos en vez de mostrar, el lector no sabe muy bien dónde está. No está metido dentro de la historia, está escuchando la historia. Flota en el vacío y muchas veces puede perderse al volver a la escena. Eso pone en riesgo su suspensión de la incredulidad. 
Por el contrario, mostrando estamos sumergiendo al lector dentro de la escena. La ficción literaria, que es el género “más valorado” de la literatura, se basa en mostrar mucho y contar muy poco, y hay obras que se pueden sostener solo con la belleza de lo que muestran, sin una gran trama y con personajes cotidianos. 

Ahora, la pirámide es lo ideal, pero todo depende de la historia que quieras contar. La forma puede ser diversa. Hay pirámides con la base más gruesa, como las obras de ficción literaria, y hay algunas pocas obras que funcionan como una pirámide invertida, que cuentan casi todo y no muestran nada. Ensayo sobre la ceguera, de Saramago, es una de ellas (si no me equivoco). Sin embargo, Sanderson cuenta que es muy raro encontrar un libro con una buena pirámide que sea malo. 
Imaginemos que no queremos ser muy experimentales y queremos conseguir la forma de la pirámide normal en nuestro libro. Como escritores novatos que somos, es normal que la parte abstracta esté sobrecargada, que contemos más que mostremos. Lo que tenemos que hacer es traer todos los elementos posibles a la parte baja de la pirámide. ¿Y eso cómo se hace? ¿Cómo se traen las cosas del reino de las ideas al plano físico?
En primer lugar, con el uso de los sentidos. Sanderson recomienda que (sin pasarnos) hagamos hincapié en las cualidades físicas de las cosas. Ya sea su color o forma, los sonidos que emite, su olor y su sabor, su tacto, temperatura… Si hablamos de un perro marrón pequeño que suelta ladridos agudos, huele dulce y con ese olor característico de los cachorros, está calentito y es tan suave que da ganas de frotar la mejilla contra su pelaje, ese “perro” se vuelve algo mucho más real, más consistente. 
Este uso de los sentidos no es más que una extensión de otra de las formas de bajar lo abstracto hacia lo concreto: Mostrar las cosas a través de los ojos de los personajes. La perspectiva no solo se reduce a los sentidos, también incluye los deseos, las opiniones, los gustos. Pasado, relaciones, obligaciones, motivaciones, sensibilidades. 
Cuantas más cosas a la vez haga una frase, mejor. No solo estás describiendo a un perro, estás mostrando que para el personaje es un compañero inseparable o una bestia insufrible. 
Hay más formas de traer las cosas que cuentas al reino de lo mostrado. Una de esas formas, la más fácil de hacer pero de las más difíciles de hacer bien, es a través del diálogo. Es posible que ya lo hagas para evitar ponerle a la gente un resumen de la guerra de secesión de tu mundo fantástico. Sin embargo, cometer errores con esto es bastante habitual. 
El más habitual es que un personaje le cuenta algo a otro y no suena como si fuese él mismo. Suena como el narrador, pero con alguna coletilla de vez en cuando. Transformar los bloques de información en diálogo es algo bastante difícil de hacer bien, porque traducir todo eso a voz del personaje puede limitar mucho. Otro error muy común es que todo esto se lo cuentan a un personaje que ya lo sabe, solo para que el lector se entere.
Por último, la mejor forma, según Sanderson, de cambiar el Contar por el Mostrar, es haciendo una escena de ello. A veces es una escena completa, a veces un fragmento de escena. Lo puso con un ejemplo sobre un poder inventado bastante curioso. Veamos cómo se lee lo mismo desde las dos perspectivas:

Contar: En este mundo, hay unos cristales llamados mintita que almacenan recuerdos y los transforman en energía que se utiliza para mover unas máquinas gigantes.  
Mostrar: Agarró el cristal y notó una corriente de energía que le subía por el brazo como una chispa, poniéndole los pelos de punta. Se esforzó por quitar de su cabeza el último recuerdo de su padre, tenía que concentrarse en la primera vez que subió a una de esas máquinas, así el miedo desaparecería. La mintita le arrancó el recuerdo como si le acariciase con unas garras de nube. La corriente recorrió su brazo y el cristal se iluminó. La enorme máquina empezó a vibrar, sus motores zumbaron con la energía de su memoria y movió los mecanismos que la ponían en movimiento. 

No soy un experto y lo acabo de escribir acordándome un poco de lo que dijo, pero era más o menos así. 
Como se puede ver, al mostrar muchas veces la cantidad de palabras se multiplica. Esto no es malo, pues la mayoría de las veces un texto bien mostrado se lee muy rápido y se siente mucho más ágil que la mitad de texto contado. 

Antes de terminar, hay que hablar de las bondades del contar. Porque la pirámide no es un trapecio, hay que contar cosas, y hay que saber cómo contarlas. Lo más habitual es el paso del tiempo: No tienes que poner al personaje en su rutina diaria, hasta que terminen los tres días que está esperando. Puedes poner “Pasaron tres días” y consigues lo mismo sin aburrir. Contar también sirve para eliminar la repetición de escenas o de diálogos (no hay que poner al personaje repitiendo movimientos, o comunicando cosas a otros cuando ya sabemos esa información). 
Por supuesto, si quieres que cada lector tenga su propia idea de algo, tendrás que usar la abstracción. Si tienes una razón para hacerlo, no te cortes y cuenta en vez de mostrar. Pero mientras tanto, no saques al lector de la escena y mantenlo encadenado a ella mediante las cosas concretas. 

Vale, vale, ya libero al cuervo. Vuela libre, pajarillo. 
Si os ha gustado este artículo, no dudéis en pasaros por mi blog: Lecturonauta. Allí tendréis más consejos como éste, psicología aplicada a la escritura, análisis de textos y/o películas para aprender de ellos… ¡Y por supuesto, la crème de la crème, mi lista de correo, en la que recibirás todo esto y además artículos exclusivos, una vez al mes. El mes pasado hablé de las cinco dimensiones de los buenos personajes… ¡artículo al que puedes acceder suscribiéndote aquí!

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Guillermo Jiménez: Escritor de fantasía, bloguero (Lecturonauta) y estudiante de Psicología. Blog

2 comentarios:

  1. Muy interesante el post. La verdad es que yo nunca me había planteado esto cuando me pongo a escribir mis historias. A partir de ahora lo tendré más en cuenta.

    Un saludo.

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    1. No sé si conoces el blog de Guillermo aka el intruso, pero si no échale un ojo porque tienes cosas muy interesantes.

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