31 de julio de 2016

Revisando para escritores: Sorprende al lector

No me gustan las historias planas, previsibles, en las que se sabe el final desde el inicio. Y no creo que sea el único, pues seguro que muchos de vosotros estáis conmigo en esto: las historias necesitan sorprender a su público.

El factor inesperado puede resultar caótico, incluso asustar, pues nos saca de la seguridad que tanto atesoramos, pero ¿acaso no es mejor no saber por dónde van a ir los tiros en una obra que verlos venir desde lejos? No tiene que ser algo que cambie la trama de la obra por completo, puede ser una revelación inesperada como la de la imagen que encabeza la entrada. El «Luke, yo soy tu padre» de Darth Vader, el terror Imperial, nos reveló que él era el padre de Luke y que por tanto el bastardo de Ben Kenobi le había mentido en la cara en Tatooine. 
-¿Conociste a mi padre?
-¡Qué lava ni que dejar que se quemara vivo en Mustafar!
O puede ser algo inmenso que reconfigure el mundo que tenemos delante. Puede algo insignificante al inicio, casi pasado desapercibido, pero que al avanzar la historia se convierta en algo trascendental sin el cual no se podría entender la obra.

Pues de esto vengo a hablaros hoy con ejemplos notables que pueden o no ser considerados spoiler, pero algunos son muy populares y otro son de películas que, como El sexto sentido, raro es que nadie se haya comido el destripe, por mucho que uno quisiera evitarlo. Dicho esto, ¿entramos en materia?:

¿Qué pasaría si nosotros fuéramos fantasmas?:

Han pasado quince años desde que se estrenó Los otros de Alejandro Amenábar. Bien, esta es la clase de películas en las que, como El sexto sentido o Detrás de las paredes (Dream House), vemos cosas que no cuadran, sucesos extraños que no podemos explicar, pero que nos mantienen pegados a la pantalla y al mismo tiempo las convierte en películas de un uso, pues esa magia se diluye al final. Esto no quita que no puedan revisionarse, pero el efecto es diferente.
Cuando ves Los otros o El sexto sentido por segunda vez, es cuando empiezas a ver las señales que te van dejando constantemente para hacerte ver todo lo que has dejado pasar mientras estabas metido en la obra. 

Si decidimos tirar por este camino es importante dejar pistas sutiles como las voces de los «fantasmas» que visitaban la mansión de Amenábar. Cuando nuestro lector llegue al final y lea este giro, ha de saber que siempre ha estado ahí, delante de él, pero que te has afanado en escondérselo tan a la vista que no ha sido capaz de encontrarlo hasta que has levantado el velo. No puede salir de ninguna parte. No puede ser un: «Ah, sí, estaban todos muertos. ¡Sorpresa!»

Muerte y destrucción:

Por Nejna.
Haz que tus lectores amen un personaje o varios y usa ese amor para hacerles llorar. Mata a esos personajes de una forma brutal o no, pero mátalos. Eso sí, si no quieres parecer un pirado procura que sus muertes muevan la trama y no sean algo que has hecho porque no sabías que hacer con ellos. Eso es de escritor vago.
En Canción de hielo y fuego vimos morir a Ned Stark y su muerte fue uno de los pretextos para la guerra en la que andan enzarzados. Luego vino la Boda Roja cuyo desenlace era tan sangriento como lógico y si lo pensamos detenidamente, se veía venir. Momentos como la espada pendiendo sobre la cabeza de Ned o Las lluvias de Castamere nos hicieron temer por unos personajes como hacía tiempo que no temíamos por ninguno. El desenlace de ambos sucesos no era el esperado en primer lugar y desde luego tampoco el deseado por muchos. 

El gran amigo que no es tan amigo:

Crea un grupo de personajes que el lector adore ver juntos. Un grupo unido con las fisuras habituales y las discusiones que son normales en un grupo de personas que no son copias unas de otras. Ahora coge a uno de los más queridos y haz que traicione a los demás sin que el lector vea casi pistas, pero luego aclara qué narices ha pasado aquí. 
El ejemplo que me viene a la cabeza es spoiler a día de hoy pues pertenece a una serie en emisión y reciente aún, así que leedlo bajo vuestra responsabilidad. 

[SPOILER AHEAD!] En Dark Matter de Syfy vemos que Seis traiciona al resto de la tripulación del Raza y los vende a las Agencia de Seguridad Galáctica. Seis era uno de mis favoritos y su relación con el resto de la tripulación la más entrañable, sobre todo con Cinco. ¿Por qué lo hizo? Porque debía hacerlo, eran un puñado de criminales con una larga lista de delitos a sus espaldas. Él, en cambio, era un Agente Imperial en cubierto con el objetivo de atraparles y llevarlos ante la ley. [FIN DEL SPOILER].

La cuestión es darle al traidor una razón para hacerlo que justifique que luche junto a ellos, que ría y llora con ellos o incluso que les salve la vida. ¿Dinero? Claro. ¿Poder? Vale. ¿Chocolate de por vida? ¿Dónde hay que firmar?

El mundo era una mentira:

El show de Truman, a pesar de todo, es un buen ejemplo de esto. Podemos crear un mundo que resulte ser falso, como si hubiera algo mucho mayor detrás de la puerta de la taquilla del aeropuerto o como si los personajes vivieran en un mundo virtual tipo Matrix. Cuando desvelemos la sorpresa, al igual que en el primer apartado, debemos de asegurarnos de que es algo que hemos introducido de alguna manera y que no es un cambio de trama que nos hemos sacado de la manga. 

El montaje de El show de Truman nos desvela a los espectadores el pastel mucho antes de que Truman descubra la mentira. Pero si estuviera mejor pensada, veríamos que cae un foco del cielo, que la gente siempre sigue el mismo patrón de comportamiento, que él nunca ha salido de la ciudad y la de cosas raras que ocurren cuando este intenta abandonar su pequeño paraíso. Sin olvidar de las personas que le alertan de lo que está ocurriendo. Lo ideal habría sido ver que todo era una gran mentira vestida de purpurina y darnos cuenta de que las piezas no encajaban desde el inicio.


Los lectores necesitamos que el autor nos dé algo distinto que nos haga preferir su historia a la de los demás, porque la competencia no es poca. Hay que dejar a los lectores con el culo torcido con cierta regularidad sin caer en la previsibilidad del que no hace más que hacer girar a la trama, tanto que termina por marearla. 
Estos giros ya son casi clásicos, pero hay otros menos usuales que pueden venir del pasado de los personajes o de reacciones que contradigan lo que todos esperamos, pero los giros siempre han de servir a la trama.

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Cuervo Fúnebre: Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general. Twitter


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