8 de junio de 2016

Reseña: El temor de un hombre sabio

Autor: Patrick Rothfuss.
Saga: Crónicas del asesino de reyes.
Idioma: Castellano.
Editorial: Debolsillo.
Nº de páginas: 1198.
Precio: 10'95€.
Género: Fantasía.
ISBN: 978-84-9989-961-9.







Sinopsis y primer párrafo:

«Todo hombre sabio teme tres cosas: la tormenta en el mar, la noche sin luna y la ira de un hombre amable».

El hombre había desaparecido. El mito no. Músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, trotamundos, héroe y asesino, Kvothe había borrado su rastro. Y ni siquiera ahora que le han encontrado, ni siquiera ahora que las tinieblas invaden los rincones del mundo, está dispuesto a regresar. Pero su historia prosigue, la aventura continúa, y Kvothe seguirá contándola para revelar la verdad tras la leyenda.

Amanecía. En la posada Roca de Guía reinaba el silencio, un silencio triple.
El silencio más obvio era una calma inmensa y resonante, constituida por las cosas que faltaban. Si hubiera habido una tormenta, las gotas de lluvia habrían golpeado y tamborileado en la enredadera de selas de la fachada trasera de la posada. Los truenos habrían murmurado y retumbado y habrían perseguido el silencio calle abajo como hacían las hojas secas del otoño. Si hubiera habido viajeros agitándose dormidos en sus habitaciones, se habrían removido inquietos y habrían ahuyentado el silencio con sus quejidos, como hacían con los sueños deshilachados y medio olvidados. Si hubiera habido música… pero no, claro que no había música. De hecho, no había ninguna de esas cosas, y por eso persistía el silencio.

Personajes:

El Kvothe que conocimos como un Gary Stu de manual en la primera novela, ha pasado a ser un personaje que las pocas victorias que consigue son amargas o traen unas consecuencias que pueden ser mayores que la recompensa. Ya no es el mejor usando la simpatía, pues personajes como Devi le superan en el dominio del Alar, pudiendo sostener varios vínculos más que él. 
Lo exótico que resultó que pronunciara el nombre del viento en la primera novela, se convierte en algo poco habitual, pero no tan raro. Y, de nuevo, no es el mejor. Vemos que Fela es capaz de pronunciar el nombre de la piedra y hacer que esta la obedezca, cosa que Kvothe está muy lejos de conseguir. 
A lo largo de toda la novela vemos una evolución más creíble del Edena Ruh pelirrojo. Vemos, por fin, que sí es un chico inteligente y lo demuestra en multitud de escenas, sobre todo en Ademre y Vintas. No deja de ser un adolescente que disfruta esparciendo historias que alimentan un ego ya de por sí bastante hinchado. Este «nuevo Kvothe» es más humano, más real.

Por otro lado tenemos a Sim y a Wil. En El nombre del viento compartían voz, pero aquí son distintos. Sim es todo amabilidad y se desvive por ayudar a los que aprecia mientras que Wil es la voz de la razón. Wil es un chico que piensa mucho más las cosas que Kvothe y que Sim. Cuando los tres se juntan, ahora sí, vemos a tres colegas jugando a las cartas mientras hablan de las clases y de mujeres. Mucho más cercano que lo que encontramos en la primera novela.

Denna. En El nombre del viento se nos habla muy poco de ella y se nos forma la imagen de una joven bella que se aprovecha de los hombres, pero poco más. En esta novela se profundiza mucho más en ella y vemos ligeros retazos de lo que podría ser su pasado. Sobre Denna aún hay muchísimos misterios como: ¿es Denna su verdadero nombre o es sólo el que le ha dicho a Kvothe?, ¿la escena del callejón de Vintas significa lo que parece?, ¿por qué parece saber yllico? Estas son las primeras que me han venido a la cabeza al escribir estas líneas, pero hay muchas más. 

Los personajes antiguos como Fela, Mola o Devi cobran mayor protagonismo y por fin encuentran su propia voz. En El temor de un hombre sabio no encontramos dos personajes iguales, pueden ser muy parecidos, pero tanto como lo puedan ser dos personas. Esto mismo es aplicable a todos los personajes nuevos que encontramos en su viaje por los Cuatro Rincones de la Civilización. 

Trama:

Se puede dividir en cinco partes: La posada, la Universidad, Vintas, Cierto Lugar™ y Ademre.

En primer lugar, tenemos la posada y a nuestro posadero pelirrojo, Kote (o «Desastre», recordando cierta frase de Kilvin en El nombre del viento donde aparecía la palabra Kote) que cada día narra las vivencias de juventud cuando se hacía llamar Kvothe. Aunque vamos descubriendo cosas sobre él, seguimos sin saber realmente nada por seguro.

La parte de la Universidad nos descubre nuevos aspectos de este y sirve para introducir de una forma más sólida a Elodin y a la Nominación. Además, contiene una escena al estilo Ocean’s eleven que es bastante curiosa.

Vintas nos muestra a un personaje que nos permite delimitar un poco la ascendencia de Kvothe, pero no se nos dice, sino que se nos dan las piezas y nosotros debemos montar el puzle. El viaje a Vintas sirve para ahondar en la capacidad de adaptación de Kvothe y para desarrollar su inteligencia, esa que tanto nos vendían como prodigiosa en la primera novela. 

No voy a mencionar ese Cierto Lugar™, pero resulta interesante y a la vez decepcionante por la forma en que se lleva.

Y, por último, tenemos Ademre y sus adem, donde Kvothe recibe la cura de humildad que tanto le hacía mucha falta a estas alturas. Por fin aprende a callar y a agachar la cabeza cuando debe, porque no siempre puede uno imponer su voz.

Mundo:

Este apartado es de lo mejor de la novela. No quiero entrar en mucho detalle, pero sí voy a señalar lo que más me ha gustado.

Vintas: A grandes rasgos resulta similar a la Mancomunidad, pero su gran diferencia radica en la nobleza. El sistema de anillos que Rothfuss nos pone sobre la mesa resulta algo nuevo e interesante. 
La nobleza de Vintas usa anillos de diferentes materiales para presentarse entre ellos mostrando así su estatus. Los materiales van desde el hierro hasta el oro. También hay otros como el hueso y la madera que tienen significados especiales, pero son poco comunes.
Cierto Lugar™: Es un mundo en apariencia caótico donde el tiempo discurre de forma distinta al del mundo de Kvothe. Allí las leyes de la física no se aplican como aquí, pues puedes acariciar la luz o tejer las sombras. Los días y las noches no parecen seguir un patrón lógico y los árboles* hablan. 
*Sí, sé que es más que un árbol, pero spoilers y tal.
Ademre: Un país en el que las mujeres juegan un papel importante en la sociedad. Basan buena parte de su prosperidad en un sistema de mercenariado, es decir, viven de trabajar para otros. Los mercenarios adem se forman en escuelas en las que sólo se les permite a las mujeres enseñar, por lo que estas son el pilar que sostiene su sociedad a nivel económico.
Me resultó curioso que los adem valorasen lo que dicen y dependieran tanto del lenguaje corporal.  Por eso mismo ellos valoran a los que cantan como en el resto de países valoran a los que ejercen la prostitución.
Y otro aspecto interesante lo encontramos en la normalización de las relaciones sexuales y de su concepción como algo natural inherente a la vida.


Patrick Rothfuss lo hace ligeramente mejor que en El nombre del viento, pero también mete la pata en cosas en las que no lo hacía en la primera novela. Una cal y otra de arena. Por ejemplo, nos aclara por qué no hay mujeres maestras en la Universidad. La proporción entre hombres y mujeres está en una mujer por cada cien hombres. Además, se nos deja bastante más claro que sí existe un machismo no diluido como daba la impresión en la primera novela.

El test de Bechdel vuelve a pasarlo raspado a pesar de casi duplicar la presencia femenina en la novela con respecto a la primera parte de la saga. Salvo por un personaje concreto, todo los demás poseen un nombre y al menos una frase de más de siete palabras. La que no posee nombre es porque no lo necesita, pues es de esos personajes NPC que sólo están ahí para cumplir una función, como un tendero o un posadero. Pero la conversación que pasa el test de Bechdel es la siguiente entre Devi y Fela (sin acotaciones):

Devi: ¡La pequeña Fela!. ¡Cuánto has crecido! ¡Madre mía, si pareces una prostituta modegana de lujo! Le vas a encantar.
Fela: Es agradable tener una excusa para arreglarse de vez en cuando.
Devi: Deberías arreglarte más a menudo. Y para hombres mejores que Spoiler.
Fela: He tenido mucho trabajo. Y he perdido la costumbre de acicalarme. Me llevó una hora recordar cómo hacerme el recogido. ¿Algún consejo?
Devi: Estás mucho mejor de lo que él se merece. Pero no llevas ningún adorno. ¿Por qué no te pones ninguna joya?
Fela: Los anillos me estorbarían con los guantes. Y no tenía nada lo bastante bonito que pegara con el vestido.
Devi: Pues toma.
(…)
Devi: Y te quedan mejor a ti, claro. Madre mía, Fela. Si yo tuviera unas tetas como las tuyas, ya sería dueña de medio mundo.
(…)
Devi: Así no se te echará encima al menos durante media hora más. Empieza conservadora, y luego, hacia el final de la cena, exhíbelas un poco. Inclínate. Usa los hombros. Si él va viendo cada vez más, creerá que va por buen camino. Así no tendrá tanta prisa por meterte mano.

Aunque hay un hombre de fondo, la conversación no se centra en él, sino en el aspecto de Fela de cara a la cita y en las indicaciones sobre cómo actuar. La conversación tiene tela. A esto me refiero con que no siempre mejora todo lo anterior.

 Rothfuss cae en un tropo manido en la forma de tratar a un personaje tan interesante como Felurian. Queda reducida a poco más que el tropo de «la demonio seductora» que, para más inri, sólo aparece en la trama para convertir a Kvothe en una especie de dios del sexo y engrandecer su leyenda. 
El autor sigue cayendo en cosas como la conversación siguiente entre Kvothe y Vashet al notar ella que él estaba «alegre»:

Vashet: Vaya, vaya. Creo que lo interpretaré como un cumplido y no como una extraña técnica de ataque nueva.
(…)
Vashet: ¿Quieres ocuparte tú solo? ¿O prefieres hacerlo en compañía?
Kvothe: ¿Cómo dices?
Vashet: Venga, hombre. Aunque pudieras dejar de pensar en eso, sin duda te haría perder el equilibrio. Tienes que solucionarlo antes de continuar la clase. Puedes ocuparte tú solo, o podemos buscar un sitio donde el suelo esté blando y ver quién gana de los tres.

La conversación sigue, pero la idea está ahí. Esa escena me resulta fuera de tono. En una sociedad como la de Ademre no veo problema alguno con que alumno y maestra tengan sexo, pero el problema es que esa conversación, tal y como está planteada, rezuma la sensación de que un hombre no es capaz de concentrarse cuando tiene una erección y que es tarea de la maestra solucionarlo. Sí, le pone en la bandeja las dos opciones, pero que le ponga la idea de que lo resuelvan «los tres» ya habla de su implicación, pudiendo haberlo dejado en: «tienes diez minutos para resolverlo», o algo parecido. Me pareció una escena intrascendente mal metida. Entiendo que la intención es la de mostrar la concepción del sexo en Adem, pero no creo que sea la forma correcta. 
Esto nos lleva a otro momento en Adem. Penthe le habla a Kvothe sobre el concepto de «ira» diciendo que es algo que las mujeres le quitan a los hombres cuando tienen sexo y aduce que si los hombres acumulan mucha se vuelven malos. Como yo lo veo, si los hombres no tienen sexo se vuelven mezquinos y es quizá el deber de la mujer de «quitarle esa ira» para que siga siendo un hombre bueno. A ver, ¿no suena un poco a abuso sexual o soy sólo yo? Es decir, suena a «o tenemos sexo o me voy a enfadar».
Sea como fuere, el fondo de la idea está bien, pero la forma de tratarlo no. Era una gran oportunidad de alejarse de la heteronormatividad en lugar de centrarlo en que «las mujeres le quitan la ira a los hombres». Y por otro lado está el tema de que se supedita a la mujer al hombre en el sexo.

Cubierta:

Al igual que la anterior, me gusta en contraste entre las letras de plata y las hojas cobrizas, pero sigo sin saber si pertenece o no a esta obra. Podrías ponerla en Al filo de las sombras de Brent Weeks y casaría mejor. 
Además, hay otro aspecto. El supuesto Kvothe es un plagio-adaptación de esta figura de Darth Maul de Star Wars:
No se han preocupado demasiado en disimularlo. 

Valoración:

Patrick Rothfuss ha sabido paliar la mayoría de los puntos flacos que critiqué en la reseña de El nombre del viento. Seguramente haya atendido a esas críticas que vieron más allá de la novedad y el hype del momento y le señalaron sus fallos.

Esta novela vuelve a gozar de la prosa fina del autor a la que ha sabido sacar mucho mejor provecho y no sólo en las partes de Kote, sino también en las de Kvothe.

La lectura es más fluida y da la sensación de avance en contraposición con la tediosa linealidad que encontrábamos en la anterior novela, donde prácticamente no pasaba nada y poco se diferenciaba de un diario de estudiante en el que Rothfuss hablaba de sus tiempos de instituto.

El info-dumping tan terrible que lastraba el primer volumen de la saga pasa a ser una dosificación bien hilada de un worldbuilding bastante completo e interesante. Cada dato responde a las exigencias de la trama y no la devora. Las dos historias del folclore (ocupando sus respectivos capítulos) que se cuentan sirven a un propósito claro y permiten la interacción de los personajes que la escuchan, haciéndola sentir más orgánica.

Pero la representación de la mujer sigue siendo la gran asignatura pendiente de Rothfuss. No parece comprender en qué falla y arrastra el mismo error durante dos novelas seguidas de una forma que hace pensar que el problema no está tanto en que Kvothe sea machista (porque lo es) como que el autor, quizá sin ser consciente de ello, impregne la obra de lo que la impregna.
¿Lo solucionará algún día? Quizá la respuesta se encuentre tras las puertas de piedra.
Sigue sin ser la obra maestra de la novela fantástica que llevo años oyendo. Si la curva de progreso se mantiene y soluciona su asignatura pendiente, Las puertas de piedra puede ser una gran novela el año que salga. «El año que salga».

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Cuervo Fúnebre: Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general. Twitter

24 comentarios:

  1. Leí El nombre del viento en 2014 y estuve a punto de cortarme las venas con él. No sólo me pareció insufrible y me aburrió hasta el infinito, sino que encima me quitó las ganas de leer durante meses. Para mí, no basta con que la prosa de un autor sea buena (que la de Rothfuss lo es, no lo discuto) para colocar su obra en un pedestal. Una novela es un conjunto de muchas cosas y restarle importancia a unas deficiencias tan terribles sólo por... ¿por qué? ¿moda, hype, marketing?... es algo con lo que no puedo estar de acuerdo. Así que siempre me alegro mucho cuando encuentro a alguien que también ha sabido ver más allá del "mito Rothfuss" y analizarlo con ojo crítico XD

    Me alegra oír que los errores del primer tomo se solucionan un poco en el segundo (yo decidí no tocarlo ni con un palo, en cuanto vi que pasaba de las mil páginas... si 800 ya me dejaron para el arrastre, con 1200 me habría tirado por la ventana). Pero me sigue irritando muchísimo ver que los problemas con respecto a los personajes femeninos están aún presentes. En concreto, hay dos cosas que señales que hacen que me suba la bilis. Una es la escena esa con Vashet. No conozco el contexto, así que corrígeme si me equivoco, por favor. Según lo que he entendido, Ademre es un lugar en el que el sexo está normalizado, ¿no? Bueno, pues eso en ningún momento tendría por qué ser sinónimo de "chabacanismo" burdo. Esa escena en la que una maestra se ofrece a hacerle un trabajito al alumno empalmado (y además con ese tonito picantón) parece sacada de un hentai chungo o de la mente de un quinceañero pajillero. Que tienes tú razón, si el sexo está normalizado, no tendría por qué haber nada incorrecto en una relación maestra/alumno; pero cuando el asunto se trata sin seriedad sólo se convierte en una especie de caricatura o fanservice cutre. Habría que ver si Vashet sólo estaba tomándole el pelo para reírse de él y hacerlo sentir incómodo, pero sin conocer la situación ni al personaje, sólo con el diálogo que has incluido, la impresión que me he llevado ha sido nefasta.

    El otro tema es lo que mencionas sobre la "ira". Me ha recordado mucho a la concepción sexual de la Antigua China, donde se consideraba que la mujer "fabricaba" energía positiva dentro de su vientre y se entendía el sexo como una forma de purificar al hombre, que absorbía esa energía positiva mediante el coito. De hecho, existía toda una guía de técnicas para hacer disfrutar a la mujer durante las relaciones sexuales, porque, cuanto más placer sintiera, más energía positiva generaba. Es un concepto engañoso. Por un lado, parece emponderar bastante a la mujer, porque se fomentaba su placer sexual... pero, si te paras a pensarlo, ¿qué era la mujer en realidad sino una herramienta usada por el hombre para "purificarse" a sí mismo? Como la pastilla de jabón con la que te lavas o el laxante que te tomas para purgar, vaya. Pues lo mismo pasa con ese concepto planteado por Rothfuss. No vale que diga que en Ademre las mujeres tienen mucho poder, si luego salta con la idea de que tienen que hacer de muñecas hinchables para los hombres, en plan "fóllame o me vuelvo to' loco". Venga ya, por favor. Es denigrante para las mujeres, que parece que ejercen su supuesto poder mediante el sexo, y es denigrante también para los hombres, que parece que llevan el cerebro entre las piernas. No sé cómo estará integrado o si resultará coherente con todo lo demás, pero me sigue sonando pésimamente.

    Sé que es una opinión muy, muy impopular, pero a pesar de lo buena que es la prosa de Rothfuss, la forma en la que trata determinadas cosas me recuerda constantemente a un crío. Y concretamente en estos temas relacionados con las mujeres y el sexo se lleva la palma.

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    2. No le puse el contexto a la escena de Vashet porque es lo que es y no está sacada de contexto. En ningún momento queda coherente, es lo que parece que es. Una pena porque era una gran oportunidad de hacer una sociedad igualitaria o incluso balanceada hacia el lado de las mujeres.

      No conocía esa concepción del sexo de la Antigua China, es capaz de haberlo tomado como inspiración por lo parecido que suena.

      Si Rothfuss tratase mejor a los personajes femeninos y al sexo, otro gallo cantaría. Pienso que es un buen autor con mucho potencial, como ya demostró en 'La música del silencio' al tratar a Auri, su mundo y nada más. Es lo mejor que ha escrito hasta la fecha.

      Me ha encantado el comentario, lo enmarcaría.

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    3. Añado que sí, al final de esa escena Vashet y Kvothe se acuestan.

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    4. *editado*

      Dulce dama, su comentario me ha dejado tan impresionado que he tenido que refrenar mis ganas de pedirle la mano en matrimonio. Gracias por compartir sus conocimientos sobre la sexualidad en la Antigua China y por considerar que los hombres merecen ser tratados como seres humanos pensantes.

      PD: Me había dejado una palabra y soy tan obsesivo-compulsivo, que he reescrito el mensaje.

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    5. Estimado Oliver, aquí lo espero, en lo más alto de la más alta torre, para ofrecerle mi pañuelo bordado con flores de azahar :P XD

      Los hombres merecen ser tratados como seres humanos pensantes y ya está bien de tanta tontería, que nos quejamos mucho de los nefastos tópicos femeninos, pero esa imagen de macho ibérico que sólo piensa en follar, matar, follar, follar, matar, salvar damiselas, follar, tetas, culos, matar... es igual de nociva y hace muchísimo daño, empujando a los chicos a unos clichés manidos y pasados de rosca. Cuántos héroes masculinos unidimensionales y de cartón-piedra nos encontramos también en la literatura... Por poner un ejemplo de la reseña de Cuervo, ¿a cuento de qué necesitaba Kvothe convertirse en un dios del sexo, por ejemplo? ¿Para qué leches todo el mamoneo, literalmente hablando, con Felurian (cuyo nombre además me recuerda siempre a fellatio, no sé si por problema mío o de Rothfuss)? ¿Era eso imprescindible para convertirse en Asesino de Reyes? Seguramente no, pero si no hubiese pasado por ahí, no habría podido seguir siendo el rey del mambo perfecto en todo. Y un héroe de leyenda que no se haya comido una rosca en toda su vida, al parecer, está muy mal visto. ¿Por qué? ¿Qué tiene que ver la actividad sexual de una persona con convertirse en un gran guerrero? ¿Por qué se tiene que medir el valor de un tío por la cantidad de mujeres con las que se haya acostado? Vamos, Rothfuss, menos follamientos y más reyes muertos, que te encanta irte por los cerros de Úbeda (el título de este post le viene que ni pintao', por cierto).

      ... y nunca creí que encontraría una situación real en la que poder aplicar lo que aprendí leyendo La vida sexual en la Antigua China, de Robert Van Gulik, libraco que me regalaron en plan de coña cuando acabé la carrera XD (de nada por la referencia, chicos, que sé que os interesaba un montón, lol).

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    6. Uy, me he dado cuenta tarde de que lo de "el despertar sexual de Patrick Rothfuss" es lo que pusiste en twitter, no aquí XD Bueno, chapó de todas formas, jaja.

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  2. Empecé el segundo libro con la esperanza de toparme con la frescura de su antecesor y me llevé una enorme decepción. La parte en la que Kvothe se va al bosque con la cuadrilla, al más puro estilo D&D, se me hizo larga y tediosa. Creo que a este libro le sobran al menos 300 páginas, sin exagerar.

    La escena con Vashet me dejó con el culo torcido. Quizás es por mi acusada misantropía, o puede que sea porque no veo el sexo como un deporte, pero ni me pareció divertida ni ilustrativa. La situación carece de tensión y encanto. Para eso me hago una paja, la verdad. No sé, a mí me gusta pensar que la gente se acuesta entre sí para compartir algo (aunque sólo sea un buen rato), no para cumplir con una necesidad fisiológica más como sería comer, dormir o cagar.

    Lo de la figura de Darth Maul tiene delito. Mira que soy fan de la saga de Star Wars y conocía esa figura, ¡pero no había caído!

    Supongo que el señor Rothfuss todavía tiene otro libro para enmendar sus errores o condenarse del todo. Leeré “Las puertas de piedra” por aquello de cerrar el círculo; sin embargo dudo mucho que mi opinión de su obra vaya a mejorar.

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    1. No había caído en el parecido con D&D, pero eso sí, en la versión que jugué al menos había dos mujeres, Lidda y Miale. Punto para D&D.

      La escena de Vashet está pobremente llevada y resulta anticlimática. Se podría haber resuelto mejor en una explicación sobre el tema para que Kvothe vea la diferencia entre sus mundos. Eso mismo, en esa escena pone por encima la erección de él a ella.

      En fin, veremos que nos depara su futuro.

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  3. Pues yo no estoy de acuerdo en muchas cosas, ni de la reseña ni del comentario de Dikana (aunque lo de la sexualidad china es curioso, gracias por el aporte). La verdad es que a mis ojos, la sociedad Adem no es machista... es hembrista. Tú mismo lo has dicho, las mujeres son las únicas que pueden llevar las escuelas, hay pocos hombres guerreros y siempre serán inferiores a las mujeres, no sirven ni para engendrar hijos, y su mentalidad hace que estén siempre por debajo de las mujeres (hasta el punto de que a Tempi le parece un cumplido que le digan que pelea como una mujer). Si a los hombres no se les extrae la ira se vuelven malos, es el deber de las mujeres controlarlos porque no se pueden controlar solos. Sí, es denigrante para los hombres, pero yo creo que esa es la intención del autor, ¿no?
    Respecto a que Rothfuss es machista... Vale, Kvothe es machista y el mundo que ha creado es muy machista. Nuestro mundo es y siempre ha sido machista (ojalá no lo fuera, pero es que ni siquiera nuestra sociedad es feminista del todo), ¿por qué es raro que el mundo de estas novelas sea machista? A mí me parece que el machismo es intencionado, qué queréis que os diga. Sí, es una oportunidad perdida para crear una sociedad igualitaria, pero... ¿le vais a criticar por no haber querido escribir una sociedad así? Yo opino que el autor no es machista, es más, me parece muy feminista por su forma de escribir personajes femeninos, sobre todo Denna. Pero está representando un mundo machista y unos personajes machistas, de manera totalmente intencionada, a mi parecer.
    Habláis de que trate mejor a los personajes femeninos y al sexo... ¿Cómo? Los personajes femeninos son personas coherentes dentro del contexto. El sexo en los adem no está normalizado, está culturalizado. Para ellos el sexo es otra necesidad fisiológica más. Igual que se puede tener una cena romántica, en la escena de Vashet la erección de Kvothe es una barrera para entrenar. Imagínatelo pero en vez de con una erección, con hambre. Kvothe puede tomarse un bocadillo solo o pueden comer juntos.

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    1. Guille, yo hablo desde el desconocimiento, ya lo dejé claro en el primer comentario. No he leído este libro, así que mi opinión sale únicamente de la reseña de Cuervo. Pero hay algo que me gustaría señalar: si el sexo en Ademre está culturalizado, hasta el punto de considerarse una necesidad fisiológica más (que, de hecho, lo es, sólo que ha sido recargado con muchas connotaciones socioculturales a lo largo de la Historia), debería tratarse con la misma impasibilidad que comer y dormir. Las bromas, los comentarios jocosos, el tono picante y juguetón... es la forma en que nosotros tratamos el sexo, porque se juega en los límites de lo correcto. Aunque ya no es algo prohibido y demonizado, arrastramos viejas costumbres y en muchas ocasiones se sigue cubriendo con un velo por considerarse algo "guarro/indecente/indebido". Te ríes por lo bajini como si estuvieras haciendo una travesura.

      Esa escena con Vashet, medio mofándose de la erección de Kvothe y haciendo bromitas, me ha dado esa sensación de "chiste verde", no de naturalidad. El problema no está en la situación en sí, sino en la forma en que está representada, propia de una mentalidad adolescente. Si en medio del entrenamiento le hubiesen empezado a rugir las tripas de hambre (por usar el ejemplo que tú pones), ¿Vashet también se habría puesto picantona? Si follar y comer están al mismo nivel, ¿qué sentido tiene bromear con las erecciones o el deseo sexual? ¿De verdad esa maestra respondería a la erección de un alumno con un "vaya, vaya, lo tomaré como un cumplido" (frase tópica donde las haya), cuando lo más probable es que haya vivido esa situación un millón de veces? Y más teniendo en cuenta la concepción más bien "animalesca" que parecen tener allí de los hombres. Que alguien se empalme sería tan corriente como que bostece, por lo que toda la parafernalia que hay en ese diálogo sobraba. Sobraba el tonteo y sobraba, una vez más, la impresión de que todo el mundo está deseando follar con Kvothe. Habría sido más normal que se atajase el asunto sin florituras, ya fuese con el "tienes 10 minutos para solucionarlo" que proponía Cuervo o con un "si necesitas ayuda, dímelo". Pero repito: yo no he leído el libro, no sé cómo es la situación, no sé cómo es Vashet, no sé en qué tono están hablando... así que no puedo juzgar. Juzgadlo vosotros, pero teniendo ese detalle en mente, porque es algo básico de la coherencia interna (y era en lo que pretendía hacer hincapié en mi comentario anterior). Contra lo que pueda parecer, una sociedad que culturaliza el sexo no es lo mismo que una sociedad hipersexualizada, y tal vez habría que matizar qué es exactamente lo que está manejando Rothfuss aquí.

      Sobre todo lo demás que apuntas, no tengo nada que objetar. No creo que Rothfuss sea machista, pero, como mujer, sí opino que no tiene ni idea de mujeres y que sus personajes femeninos dejan bastante que desear (hablo por El nombre del viento, entiéndase). Crear un mundo machista no es el problema, ahí está Canción de Hielo y Fuego guste más o menos; el problema es cuando tus personajes femeninos no tienen voz propia, ni siquiera dentro de ese mundo machista y bajo esas reglas. Sin embargo, el verdadero lastre de esta saga no es otro que el propio Kvothe. Porque Kvothe es el protagonista absoluto, es él mismo quien narra su historia y es una persona insoportablemente egocéntrica y estereotipada. Es la hipérbole perfecta, la personificación de la redundancia. Lo impregna todo hasta el punto de que no sabes qué pertenece a la caracterización del personaje y qué a Rothfuss. Eso tiene un valor metaficticio muy interesante, pero convierte la trilogía en algo difícil de tragar para todo el mundo. A quien le guste leerse dos mil páginas de este hombre hablando de sí mismo y sus mecanismos, estupendo. Otros no lo podemos soportar. Y ya está, no hay más, para gustos los colores. Lo que hará a Rothfuss mejor o peor será la forma en que cierre todo esto, y para eso todavía queda lo suyo.

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    2. Vashet es una adem especial, ya que ha vivido bastante tiempo fuera de Ademre. Así que ha aprendido la concepción que hay sobre el sexo fuera de Ademre. En su boca todo eso tiene sentido y casa con su personaje.
      Yo es que no puedo tomar uno de los libros por separado, yo hablo siempre de la historia entera hasta donde tenemos, sin divisiones. Es cierto que en el primer libro los personajes femeninos están poco desarrollados, pero es que en el primer libro Kvothe apenas tiene interacción con mujeres, y menos aún hay mujeres interactuando entre ellas, que es lo que más profundidad daría.
      El encanto está en la subjetividad de Kvothe. El encanto está en ver qué es lo que glorifica y lo que pasa con poca mención, lo que no dice. Esto es la vida de Kvothe, y todos sabemos que no acaba bien. Para mí la gracia está en ver la diferencia entre cómo lo cuenta y lo que cuenta. Por ejemplo, Kvothe es un caballero según él, el que trata bien a las mujeres, un buenazo que no sabe por qué Denna le tiene en la friendzone. Pero si miras con detenimiento ves que no es más que un adolescente que se tira a lo que se mueve sin pensárselo mucho, y que aunque Denna esté enamorada de él, ella sabe que los hombres como Kvothe no son buenos, por mucho que lo parezcan.
      Sobre Denna se puede entrever mucho en los libros si uno sabe dónde buscar, pero creo que una trilogía sobre Denna sería el contrapunto perfecto a crónica del asesino de reyes.

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    3. Yo estoy con Dikana. Conozco a Vashet, pero ese diálogo en concreto se me antoja fuera de lugar tanto en boca de ella como en el libro. Que sí, que Vashet bromea con Kvothe y todo, pero esas frases en Vashet me chirrían mucho.

      Yo no puedo tomar un libro y validarlo por dos. Cada libro, de la saga que sea, se puede y se debe juzgar individualmente. Sólo la trama podría cogerse con pinzas cuando el libro pertenece a saga y queda muy abierto. No osaría juzgar de forma individual los libros de Canción de hielo y fuego, pues sus tramas son pedazos de una historia mayor, pero no así sus personajes o lugares. Que pueden cambiar o evolucionar, pero eso se analiza libro por libro.

      Sobre los personajes femeninos de Rothfuss. El contexto de la novela no impide que en la única interacción entre dos mujeres se pueda hablar de algo más que las tetas de Fela o de que cómo seducir al tipo en cuestión. Que sí, que Denna y Devi son dos personajes femeninos independientes y muy buenos, pero ¿el resto? Mola parece encontrar voz, pero al igual que Auri, están como podían no estar. Fela gana algo más de protagonismo y queda como algo más que la dama en apuros del primer libro, no te lo niego, pero a Rothfuss aún le queda muchísimo para poder decir que es un autor que escribe buenos personajes femeninos. Así que decir que es un autor feminista me parece excesivo. Tres personajes buenos de casi cuarenta no es un buen ratio tras dos novelas.

      Estoy de acuerdo en cuál es la intención del autor en la novela y la forma en que Kvothe cuenta su historia, ¿pero es necesario tratar así a los personajes femeninos? El contexto machista de la Mancomunidad no excusa esto. Hay novelas con un machismo mucho más fuerte en el que los personajes femeninos están mucho mejor tratados que aquí.

      PD: No he dicho que Rothfuss sea machista, sólo digo que no parece tener claro cómo hacer un personaje femenino con algo de voz. Todos caemos en tropos y en clichés sin darnos cuenta, incluso metemos la pata en cosas que creemos que no lo son. Este creo que es el problema de Rothfuss.

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    4. No es el contexto el que impide la interacción entre mujeres, es la forma en que Kvothe se relaciona con las mujeres. En todo el libro vemos que, excepto un par de ocasiones contadas, la relación de Kvothe con las mujeres es de 1 a 1, es decir, Kvothe y la chica hablan solos entre ellos, y raras veces se mete alguien más en la conversación.
      Y hablando de personajes femeninos, olvidas a unos cuantos. Hespe, Shehyn, Celean. Meluan Lackless. Felurian, a su retorcida manera, es un personaje muy complejo. No es un hada del sexo, es un ser que se relaciona a través del sexo y que tras mucho tiempo se encuentra con alguien que es capaz de soportar sus necesidades, alguien con quien formar un vínculo y que la entretenga en su infinita soledad. Y lo hace de manera posesiva, hasta que Kvothe la comprende y dice su nombre. Es cierto que con una única lectura es difícil ver todas estas cosas, pero los personajes femeninos son únicos, son personas realistas dentro de su contexto, y no veo que en ningún momento se les trate de otra manera a nivel de narración. Tienen voz, pero es muy difícil verla con las pocas líneas de diálogo que tienen cada una. Denna, Auri y Devi tienen voces definidas porque o son muy fuertes a nivel de impresión de personaje o tienen mucho diálogo. ¿Mola tendrá menos de diez frases a lo largo de los libros, quizás?
      Respecto a la conversación de las tetas... Tío, así hablan algunas personas. Devi es descarada y Fela, viniendo de Modeg (en el que al parecer el sexo es una parte importante del cortejo), ¿cómo podrían tener una conversación distinta? Están hablando de seducir a un idiota.
      Y me parece que lo de que no sabe hacer un personaje femenino con algo de voz... Tío, que tú mismo has dicho que La música del silencio es su mejor libro. Aunque no sea voz de diálogo, propiamente dicho.
      ¿En qué tropos dices que cae Rothfuss?

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    5. No hablo de interacción, sino del contenido. Sé como es Devi y a ella le pega soltar eso, pero me parece flojo que la única interacción sea esa y trate sobre eso. Hay escenas del Eolio en las que dos músicas podrían haber hablado o incluso en esa escena de las tetas haber aprovechado que tenías a tres mujeres en escena.

      Felurian es un tropo en sí misma, para empezar. Y lo es mucho antes de entrar en escena, pues sus historias ya lo vaticinaban. Felurian no me parece complejo y llevo dos lecturas de la obra, no es la primera. Auri es peculiar, sí, pero su mayor desarrollo gira en torno a las preguntas que te haces, no a ella misma. Mas de ahí no tiene nada especial, no hasta su novela en solitario, donde sí, ahí sí tiene una voz propia y gana mucho peso, pero joder, que toda la novela es suya, sólo faltaba.
      Shehyn viene a ser como muchas mujeres ancianas llenas de sabiduría. Me gusta. sí, pero no me parece nada original y Celean otro tanto. Admito a Meluan, sí, sí me pareció un personaje "nuevo" por así decirlo.
      Para mí un buen personaje femenino es aquel que no es igual que otro, puede parecerse sí.

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    6. ¿Qué tropo es felurian, en concreto? Y es cierto que Felurian no es tan compleja como otros personajes, es simple dentro de la complejidad, pero tiene lo mínimo para ser compleja.
      Respecto a lo de las interacciones entre mujeres... ¿Qué escena que tuviese una interacción entre dos mujeres pondrías tú que no fuese sencillamente innecesaria? Esa es la cuestión, en estas novelas no sobra ninguna escena. La razón por la que no vemos el viaje de Kvothe a la corte del maer es precisamente porque no aporta nada al desarrollo de Kvothe. Hay que afrontarlo, a estas alturas de historia la de las tetas es la única escena en la que pueden aparecer dos mujeres hablando entre sí sin que intervenga Kvothe, porque cumple una función importante en la trama. ¿Por qué iba a mencionar Kvothe una conversación entre dos personas a las que conoce poco en la que él no tiene nada que ver?
      Respecto a lo de que un buen personaje femenino es aquel que no es igual que otro... te lo puedo aceptar con personajes principales o secundarios importantes. Pero, ¿cuánta individualidad puedes darle a personajes que apenas tienen unas pocas frases y escenas? ¿Y con una perspectiva tan pobre de esos personajes, cómo esperas que no se parezcan a otros personajes poco enfocados de otras historias? Que Shehyn sea como otra mujer anciana llena de sabiduría... ¿Es extraño, teniendo en cuenta su situación? Si incluso en el poco espacio que tiene le da sitio suficiente para tener su propia caracterización, en forma del sombrero de lana. Quizás parezca poco, pero... es que estamos hablando de un personaje entre cientos. Un personaje que no ocupa ni el 10% del libro en el que aparece.
      La verdad es que me ha sorprendido lo de Meluan. Es justo la que menos me esperaba que te pareciese bien. ¿Qué ves en ella tan particular, tan "nuevo?

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    7. Ya hablé en su momento del tropo que era Felurian. Se denomina 'demonio encantadora' y viene a ser un personaje femenino que usa su sexualidad para atraer a los hombres y matarlos. La única diferencia para con Felurian es la falta de malicia de esta, pero ya.

      A ver, en todo este tema del trato de los personajes femeninos en la novela tenemos un problema entre nosotros. Tú hablas con Kvothe en la mano y yo con la novela en la mano. Me explico, tú estás justificando lo que encontramos en base a que es Kvothe quien lo dice y vale, no pienso que estés equivocado, pero yo lo veo como novela. Cuando valoro el trato a los personajes femeninos en una obra, suelo despojarla de este tipo de justificaciones. Del juego 'Metal Gear Solid V', por ejemplo, critico que Quiet esté vestida de cintura para arriba con un bikini (sexualización del personaje aparte), a pesar de que el juego me diga que es porque ella respira por la piel y por tanto necesita tenerla al aire, y lo mismo me pasa con Bayonetta y que su ropa sea el mismo pelo que usa para atacar.
      Sí, decir que es Kvothe es quien cuenta la historia y por tanto lo que omite o manifiesta depende de él no es erróneo, pero no soy capaz de justificar lo uno con lo otro.

      Meluan. Digo “nuevo”, porque no me viene a la cabeza un personaje igual, no porque resulte fresco o innovador. Su forma de reaccionar con el maer y con Kvothe tiene sentido y es acorde al personaje tal y como nos lo presentan.

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    8. Con lo de Felurian no veo qué problema hay con que sea un tropo ya que está subvertido y el autor le da cierta profundidad al personaje que lo saca de lo arquetípico. Es más, yo opino que no importa que un personaje esté basado en un arquetipo o estereotipo mientras sea realista y el personaje se desenvuelva de forma orgánica en su contexto. Existen personas reales que cumplen tropos, arquetipos y estereotipos a rajatabla.
      Es más, diría que el personaje más tropizado de los libros sería Ambrose, que de momento solo podemos ver que es un Jerkass de manual y aparte de racismo, clasismo y machismo, no sabemos nada más de él (aparte de que escribe mala poesía, claro).
      Yo también lo despojo de estas justificaciones, pero hay que diferenciar una razón de una excusa. Todos sabemos que lo de Quiet es una excusa (y más porque en otro metal gear hay otro con su misma condición y va vestido completo).
      Tú criticas que solo exista ese diálogo entre mujeres y que hable sobre eso, y por eso piensas que los personajes femeninos son pobres o están mal tratados. El problema es que al ver todo a través de los ojos de Kvothe, solo podemos trabajar con lo que tenemos. Tenemos esa limitación al evaluar a los personajes femeninos. Yo opino que, dentro de las limitaciones que hay, los personajes femeninos están bien tratados. A pesar de que solo podemos verlas a través de Kvothe, ¿las mujeres que aparecen son personas independientes, con sus sueños, pasado, esperanzas, motivos, gustos y personalidad? ¿Si les quitásemos el prisma de Kvothe, parecerían personas reales dentro de su contexto?

      Respecto a Bayonetta, no sé si has jugado al juego, pero no necesitas ni veinte minutos de cinemática para darte cuenta de que Bayonetta está sexualizada por voluntad propia, por así decirlo. El personaje es así, y yo no lo veo como una infravaloración, lo veo como una empoderación del personaje. A excepción de cómo la enfoca la cámara, Bayonetta es la que tiene el control. Ella decide ser extremadamente sugerente. Si la sacamos del contexto del videojuego y lo que pasa en él, Bayonetta es una dominatrix sensual que disfruta sugiriendo. Es cierto que el juego no la trata demasiado bien en algunas cosas, pero como personaje... es un buen personaje femenino.
      Claro, que aquí surge un debate, ¿cuánta libertad y voluntad propia puede tener un personaje?

      Me encantan estas conversaciones, cuervo. Hay gente idiota que no sabe razonar y que pierde los papeles con estas cosas enseguida, así que me alegro de poder hablar de nuestras opiniones de esta forma ^^

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    9. Sin el prisma de Kvothe los personajes femeninos de la obra mejorarían una barbaridad, no por nada personajes como Devi eclipsan a Kvothe, pero lo siento, no puedo usar el prisma de Kvothe como razón, por eso saco a colación a Quiet y a Bayonetta. Creo que por ahí ya no hay mucho más de donde tirar sin entrar los dos en un bucle.

      Yendo a la reina de Roma, el tema de Bayonetta es complejo. La cuestión que siempre me surge es: ¿Bayonetta es como quiere ser o es como los creadores quieren que sea? Aquí entramos en el tema de que los personajes no tienen libre albedrío y son como el creador los programa. ¿Bayonetta sería como la conocemos si no viviéramos en al sociedad en que vivimos? Es cierto que ella tiene pleno control sobre su sexualidad como personaje, es decir, posee agencia, pero ¿es realmente así? Este es el problema, necesito un dato adicional, ¿qué hace a Bayonetta ser como es? Es una cuestión del juego o se nos dice. Todo tiene una razón de ser. Quizá sea como es para abanderarse en la sexualidad de cara al sistema contra el que lucha que la censura, pero no conociendo este dato, lo dejo en que posee una agencia por comprobar.

      Sí, adoro esta clase de conversaciones cuando se hace con educación y respeto, como debe ser.

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  4. Leí como la mitad del primero y creo que al contrario que la mayoría de la gente, la narración es lo que más me echa para atrás, y el ejemplo del primer parrafo es perfecto para lo que quiero decir. Mira que son cuatro lineas pero mis ojos no han acabado una para buscar la siguiente a ver si pasa algo que no me haya quedado claro en la primera linea. abandoné el libro con una sensación que no he tenido nunca de haber perdido completamente el tiempo, de haber hecho el tonto. La lectura me imprime una sensación constante de hastío y aburrimiento y para colmo los golpes de efecto los veía venir de lejos, como cuando esperas a cruzar la calle y el coche que has visto venir va mucho mas lento de lo que pensabas y te da tiempo a cruzar seis veces y cuando casi llega aparca a 10 pasos de donde estabas. Esa es la tónica general de todo lo que leí.

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  5. No puedo añadir mucho más aparte de lo que ya se ha dicho, y creo que estoy de acuerdo en ciertos elementos con ambas partes, pero se os olvida un elemento muy importante:

    Rothfuss lo que hace es poner a Kvothe narrando su propia historia y en muchos momentos se nos da a entender que lo que hace es exagerarla, tirarse flores y agrandar su ego. En eso está la grandeza de estas novelas, en que sí, Kvothe es el puto amo pero porque él es el narrado. Bast está para darte las pinceladas de que todo lo que cuenta no es verdad.

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  6. ¡Hola!

    Casi nunca me encuentro a gente que no idolatre este libro y me ha encantado leer una reseña razonada. Estoy bastante de acuerdo en el tema de los personajes femeninos (no recordaba esa conversación entre mujeres, ugh) y todavía me tengo que releer la supuesta sociedad hembrista, porque no recuerdo mucho, excepto que me parecía poco justificada (me hacen mucha gracia esos autores que crean una zona montañosa donde las mujeres mandan, son "abiertas" sexualmente y es la excusa perfecta para mantener sexo fácil. Javier Negrete hace exactamente lo mismo). La verdad es que no sabría qué decir con Kvothe porque el libro me dejó muy mal sabor de boca y hablaría más desde un punto de vista rencoroso, pero recuerdo que me pareció más Gary Stu en este libro, aunque lo que comentas es cierto y ya no es tan genial y otras personas hacen lo mismo que él... Excepto en el sexo, oye, que en eso nadie le supera ;)
    No había caído en lo de la portada, madre mía.
    Tengo una pregunta (tienes muchos comentarios y no los he leído todos, me reconozco culpable, así que quizás ya lo hayas respondido): ¿qué opinas de la extensión del libro? ¿Eran necesarias tantas páginas? A mí me sobraban demasidas en El nombre del viento y de este, como ya he comentado, al no haberlo releído no puedo decir nada con verdadero peso, pero sí recuerdo que ponía los ojos en blanco demasiado a menudo... Por bien que se leyera todo, porque entraba con mucha facilidad.

    Un saludo~

    Atte. Rika.

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    Respuestas
    1. Salvo en el tema del sexo, Kvothe parece aquí un personaje más humano y menos Gary Stu. De hecho, es un personaje y suple los errores del primer libro en cuanto a decir que es inteligente pero luego no mostrarlo. Ahora bien, como persona no puedo empatizar con él porque somos muy distintos ya que él es a todas luces machista, egocéntrico, orgulloso y condescendiente. Pero es coherente consigo mismo.

      En el nombre del viento se me antojaron demasiadas para la historia que cuenta. En este, en cambio, sigo pensando que hay paja, pero no tanta, quizá porque sí tengo la sensación de que la trama avanza y ocurre algo. Pero pienso que tanto el uno como el otro habría funcionado con menos páginas. Aunque entiendo que tiene la extensión que Rothfuss quiso darle, pero hablo como lector, vaya.

      La sociedad hembrista. En principio sí lo es. Aunque no se detalla con exactitud el tipo de gobierno de Ademre, sí se nos dice que su economía y su supervivencia se basa en un sistema de mercenariado en el que las mujeres son las únicas que pueden formar a esos mercenarios que sustentan al país. De forma que todo el sistema estructural está dominado por las mujeres y los hombres no tienen acceso a él, aunque sí pueden formarse, pero se deja bastante claro que hay pocos hombres mercenarios y que a Tempi no se le trata como a un igual. Con Kvothe es distinto al ser un extranjero que se ha apropiado de su cultura, no lo tratan de igual, pero sí de forma amable.
      Ahora bien, el tema de la "ira" que menciono es lo que no me gustó de esa sociedad por lo que implica, al margen de que esté o no culturalizado o normalizado el sexo. Quizá ese aspecto sea el que despiste, pero sí creo que es una sociedad hembrista.

      Un saludo y gracias por pasarte.

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  7. Así de primeras recuerdo a Angua, la mujer-lobo de la guardia de Ankh Morpork, cuya coraza tuvo que pasar por las manos de un herrero para ensancharla a la altura del pecho

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