11 de mayo de 2016

Reseña: El vuelo del dragón

Autora: Anne McCaffrey (ficha).
Saga: Jinetes de dragones de Pern.
Idioma: Castellano.
Editorial: Rocabolsillo.
Nº de páginas: 354.
Precio: 8'95€ (edición bolsillo tapa dura).
Género: Ciencia ficción.
ISBN: 978-84-96940-62-8.







Sinopsis y primer párrafo:

En el planeta Pern, que en su tiempo que colonizado por los hombres, Lessa, la única superviviente de la familia que gobernaba el fuerte de Ruatha, vive oculta a la espera de poder vengar a sus familiares asesinados. Cuando hasta el lugar llegan  los antiguamente célebres jinetes de dragones (ahora desprestigiados porque ya no se les considera necesarios), que tradicionalmente han sido los encargados de velar por la seguridad de Pern y que buscan a una nueva reina para regir su destino, Lessa recuerda que la venganza es un plato que se sirve frío.
A partir de ese momento, y sin descanso, se producirán infinidad de quiebros en la historia prevista: batallas que ponen en peligro el futuro del planeta, conspiraciones y venganzas, viajes en el tiempo…

¿Cuándo una leyenda es leyenda? ¿Por qué un mito es un mito? ¿Cuán antiguo y desusado tiene que ser un hecho para ser relegado a la categoría de «cuento de hadas»? ¿Y por qué determinados hechos permanecen incontrovertibles en tanto que otros pierden su validez para asumir un carácter gastado e inestable?

Personajes principales:

Lessa: Es heredera de la Sangre, la última de los de Ruatha. Desde el primer momento hace gala de una astucia que asustaría y haría aplaudir a más de un villano. Es orgullosa, arrogante e imprudente, pero esa imprudencia está alimentada por una gigantesca confianza en sí misma. Lessa no hace algo porque crea que puede hacerlo, sino porque sabe que puede hacerlo. 

F’lar: Caballero bronce del dragón Mnementh, es uno de los hombres más fieles a la dragonería y de los pocos creyentes en el regreso de las hebras que queda en Pern. Aunque generalmente es frío y distante, en ocasiones hace gala de una arrogancia digna de Lessa. 
F’lar es un hombre prudente que estudia cada movimiento que va a dar y nunca se precipita.

Mnementh: El enorme bronce compañero de F’lar. A diferencia de su jinete, tiene una personalidad mucho más cercana y menos analítica que la de este. Gusta de molestar a F’lar y en muchas ocasiones le contradice en favor de Lessa o de Ramoth.

Ramoth: La enorme reina del weyr de Benden. Desde que era poco más que una cría, ya se comenzó a entrever esa personalidad burlona. Es maleducada hasta decir basta y no tiene miedo a nada. Le gusta sentirse deseada por los bronces y jugar con ellos sólo para ver cuánto tiempo son capaces de seguirle el ritmo.

El resto de personajes, todos bastante bien definidos y con sus propias voces, completan uno de mis elencos preferidos de la ficción.

Trama:

La trama inicial nos presenta a Lessa y sus maquinaciones. Quiere vengarse de la muerte de los de su Sangre y para ello lleva años hilando entre las sombras, con paciencia, esperando que llegara su momento.
Por otro lado tenemos a F’lar, que va  de fuerte en fuerte buscando a la nueva dama del weyr para el huevo de reina que está por abrirse. La actual reina, Nemorth, se muere y debe ser reemplazada. Esto le lleva a Ruatha y desencadena una pelea de cuchillos la mar de curiosa. 
La trama final, que es el trasfondo que siempre ha estado presente, gira en torno a las hebras y su posible venida, defendida por unos y denostada por otros. A esta se le unen tramas secundarias que la complementan de forma magistral como el misterio del abandono de los cinco weyrs 400 años atrás y la necesidad de repoblar nuevos weyrs.


Mundo:

En el sistema de la estrella Rukbat, en la constelación de Sagitario, hemos encontrado un planeta habitable para nosotros: Pern. 
Como nos cuentan en la introducción, los humanos hemos conseguido viajar a las estrellas y colonizar otros planetas, pero cuando lo hacemos dejamos a esas colonias a su suerte. 
Tenemos por un lado a Pern y por otro un planeta con una órbita tremendamente elíptica que se acerca a Pern cada 200 años. Este planeta recibió el nombre de Estrella Roja. Cuando hace una pasada, deja caer sobre el planeta-colonia lo que los perneses llaman hebras. 

Ya en el planeta, los perneses de a pie viven en Fuertes, fortalezas de piedra que les protegen de las hebras, y los jinetes se organizan en weyrs, uno por cada Fuerte, de forma que puedan defenderles de la venida de las hebras. 
A la cabeza de los fuertes encontramos a los caudillos y en los weyrs tenemos al caudillo y a la dama del weyr, jinete de reina. 

Lo que adoro de esta autora es la documentación que ha llevado a cabo. ¿Por qué digo esto? Por estos ejemplos: 

Las «hebras» son micelios de algún tipo de hongo que realiza la simbiosis planta-hongo que llamamos Mycorrhiza. Una de las primeras señales de la aparición de las hebras es un polvo negro y fino que son las esporas del hongo.

Los «dragones» son animales que los colonos llamaron así por su enorme parecido a lo que los terrícolas conocemos por dragones. Son de diferentes tamaños y se clasifican en:
   -Verdes y azules: el tipo más pequeño de dragón.
   -Pardo: Son dragones de un tamaño mayor, pero que no alcanzan el nivel mayor de crecimiento.
   -Bronce: Presumiblemente sólo machos, son el segundo tipo más grande y sí son dragones completos.
   -Reina: Son dragones hembra dorados que se aparean con los bronces y dan lugar a grandes puestas de huevos de todos los tipos. A diferencia de los demás tipos, a ellas no se les permite volar más que para el apareamiento y tampoco mascar pedernal, porque de alguna manera las esteriliza.
Cada dragón tiene una personalidad propia y durante la imprimación, es él el que escoge con qué humano crea un vínculo de por vida. Los dragones nacen con sus nombres y una especie de memoria colectiva.
Vuelan, por supuesto, pero aunque no se nos habla mucho de cómo funciona, sabemos con el esqueleto de sus inmensas alas son de cartílago. La piel de los dragones no son como se suelen representar con escamas duras como la de los cocodrilos; sino que son más parecidas a las de un dragón de komodo, como una piel áspera.
En lo que respecta al fuego, aquí sí que se explaya un tanto más. Los dragones no escupen fuego –no al menos como lo suponemos–, es pura química. Estos animales tragan pedernal (no es sílex) y junto a los ácidos de su estómago, forman el compuesto PH3 o fosfina, un gas inflamable en contacto con el aire, que eructan al exterior.


Pern es un mundo de hombres en el que por norma general las mujeres o bien son concubinas, o bien sirvientas. No hay jinetes de dragón porque: «las reinas no vuelan». A pesar de ello, hay personajes como Lessa y Mardra, que tienen un rol lejos de ese. Ambas son importantes en su contexto y sus opiniones pesan lo mismo que la de otros hombres. 

Nos encontramos con un total de 12 personajes femeninos de los cuáles 9 tienen nombre y frase. Parecen muy pocos, pero el montante de personajes masculinos rondará los 20 y de ellos menos de la mitad poseen nombre y frase. 
Dicho eso, supera todos los test menos el de las gemas de cristal. El de Ellen-Willis no se le puede aplicar porque sus personajes femeninos sólo pueden ser personajes femeninos. Las reinas dragón sólo pueden ser hembras y sólo pueden imprimar a mujeres. Lo mismo para otro tipo de personajes.

Cubierta:

En líneas generales está bien y es una representación bastante cercana a las descripciones sobre Ramoth o Mnementh, aunque no me queda demasiado claro cuál es de los dos.

Valoración:

Es un libro de CI-FI bastante atípico con respecto a lo que estoy acostumbrado, pero es muy original. La documentación que hay detrás de la novela y lo que aún no se muestra en ella, hacen un trasfondo muy interesante.
Otro punto a favor es su concepto de los viajes en el tiempo. Se ajusta al tipo: «el tiempo es el que es» del que os hablamos Isla Tintero y yo en su blog hace unas semanas

Es muy recomendable, pero evitad en la medida de lo posible adquirir el ejemplar de Rocabolsillo. El que tengo es una primera edición y está llena de erratas, palabras sin traducir y errores de maquetación.
Entre capítulos o entre partes pueden llegar a pasar años y hasta que tienes la referencia temporal, se vuelve algo confusa. Y el final, su gran defecto. No es que sea malo, es que no tiene. Decidieron cortar en ese punto, en mitad de una escena.

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Cuervo Fúnebre: Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general. Twitter

2 comentarios:

  1. No conocía esta saga y me ha llamado bastante la atención. Tengo decenas de sagas de fantasía aguardando su momento, a ver si me animo y les hinco el diente de una vez.

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    1. No es fantasía, sino CI-FI más blanda que dura, aunque bien parece el hijo de ambos géneros de ficción.
      Yo también tengo una buena lista, entre ella una de fantasía, dos de Space Opera y una de CI-FI.

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