27 de abril de 2016

Reseña: El nombre del viento

Autor: Patrick Rothfuss.
Saga: Crónica del asesino de reyes.
Idioma: Castellano.
Editorial: Debolsillo.
Nº de páginas: 890.
Precio: 9'95€ (edición bolsillo tapa blanda).
Género: Fantasía épica.
ISBN: 978-84-9908-247-9.







Sinopsis e inicio:

«Viajé, amé, perdí, confié y me traicionaron.»

En una posada en tierra de nadie, un hombre se dispone a relatar, por primera vez, la auténtica historia de su vida. Una historia que únicamente él conoce y que ha quedado diluida tras los rumores, las conjeturas y los cuentos de taberna que le han convertido en un personaje legendario a quien todos daban ya por muerto: Kvothe… músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, héroe y asesino. 
Ahora va a revelar la verdad sobre sí mismo. Y para ello debe empezar por el principio: su infancia en una troupe de artistas itinerantes, los años malviviendo como ladronzuelo en las calles de una gran ciudad y su llegada a una universidad donde esperaba encontrar todas las respuestas que había estado buscando.

Este es un caso especial en el que considero que poner sólo un párrafo es un desperdicio, por eso quiero remitiros a la lectura del prólogo del audio-libro publicado en Fantífica con la voz de Raúl Llorens. Merece mucho la pena.

Personajes principales:

Kvothe: Posadero en el presente y gran héroe en el pasado. Es la clase de protagonista que detesto. Es un ególatra, machista y condescendiente. A lo largo de la novela hay varios personajes que le dan un toque de atención por cada uno de esos tres aspectos. 
Aun con todo, es un personaje bien construido y con varios matices que lo hacen distinto al resto, como debe ser.

El Cronista: o Devan Lochees para los amigos. Realmente no hay mucho que decir de él. Su papel en la historia es, hasta el momento, casi tan importante como el de Kvothe.

Denna: El supuesto gran amor de nuestro protagonista, a la que no define como inteligente o astuta, sino como bella y hermosa. Kvothe siempre tiene ese adjetivo en la boca. Denna es un personaje envuelto en una capa de misterio. Realmente sabemos muy poco de ella y, a pesar de que está desaprovechada, me resulta mucho más interesante que Kvothe.

Sim y Will: o Will y Sim. Prácticamente los únicos amigos que Kvothe tiene durante toda la novela. Son intercambiables entre sí porque no tienen una voz propia que los diferencie. Me he sorprendido varias veces pensando que hablaba Sam y resultando ser Will. 

Ambrose Anso: El abusón, un cliché habitual en cuanto aparece una Universidad o Academia. De familia noble y que se dedica a hacerle la vida imposible a Kvothe.

Auri: Una más que probable antigua alumna que parece tener la cabeza más para allá que para acá. Pero que es, con mucho, el personaje más agradable de cuantos aparecen.

Dejo personajes en el tintero, pero todos se cortan por un mismo patrón: son herramientas. Casi ninguno de los personajes, con excepción de Denna, parece tener vida sin la presencia de Kvothe. Personajes como Fela o Mola sólo aparecen cuando a la historia le conviene para uso del protagonista. Ambrose sólo sirve para crear conflictos más que vistos y Devi tres cuartos de lo mismo. Son piezas de un ajedrez entre Kvothe y el autor: sólo se mueven cuando la partida lo necesita. 

Trama:

El planteamiento me resultó refrescante. La trama tarda unos capítulos en arrancar en los cuáles te muestran la vida monótona de Kote, un posadero que regenta la posada Roca de Guía y la de su ¿empleado? Bast. No es hasta la aparición de El Cronista, que la narración se reconduce para contar la historia de Kvothe.
Cada novela de la saga representa el trascurso de un día en la Roca de Guía en el que Kvothe contará tanto de su vida como quepa en él. 
La narración juega con dos narradores: en tercera persona cuando Patrick Rothfuss narra lo que ocurre en la posada; y una primera persona cuando Kvothe cuenta su historia. 

La historia de Kvothe resulta interesante como conjunto. El planteamiento sobre lo fácil que convertimos una historia mundana en algo épico a través del boca a boca que empapa toda la novela es un gran acierto. La ignorancia y que lo que no entendemos tratamos de llenarlo con lo que creemos que es y lo que podría ser, en lo lugar de razonar lo que es. 

Mundo:

Nos encontramos casi toda la narración en la Mancomunidad, uno de los cuatro rincones de la civilización. ¿Por qué son los cuatro rincones de la civilización? Quizá se deba a que el mundo de Crónicas del asesino de reyes podría ser el nuestro en un futuro postapocalíptico o en un pasado diferente al nuestro. ¿Por qué digo esto? Bueno, en los primeros capítulos se mencionan a los sofistas en una frase que casa mucho con el concepto del sofista griego; y el otro ejemplo son los asnos de Ben, Alfa y Beta, claramente referencia a las dos primeras letras del alfabeto griego. Si se encamina a lo que pienso, me parecería algo genial, pero si no es así, me resultaría un error por parte de Rothfuss al mezclar mundos que no se deben juntar. Es como ver a los hobbits con alfombras persas o hablando sobre la ensaladilla rusa

Dejando eso de lado, el lore que respalda y complementa a la narración me gusta bastante, sobre todo la historia de Lanre, que aunque no es nada original, sí lo es la forma en que la «interpreta». Las constantes referencias a la religión tehlina, a la economía y al folclore, cohesiona un mundo muy parecido al nuestro que un narrador en primera persona puede tener dificultades para mostrar. 
Ahora bien, la narración sobre la venida de Tehlu al mundo mortal y su sacrificio para salvar al mundo del mal es casi un calco de la religión cristiana y su mesías. De nuevo, si va a la mano del párrafo inicial, está bien, pero si es una falta de originalidad…

El sistema mágico que encontramos aquí se divide en dos ramas que van hasta cierto punto de la mano: la simpatía y la nominación. 
El primero se rige por las leyes de la física y la conservación de la energía, y establece que el vínculo entre dos elementos es mayor cuanto más se parecen estos. Por la misma Ley Simpática, el vínculo entre dos espadas de acero será más fuerte que el de una de esas espadas y una escoba de madera. Original.
El segundo, la nominación, es mucho más mágico y misterioso. Establece que todo cuando existe tiene un nombre y que si lo conoces, entonces tendrás poder sobre dicho elemento. 


–Adelante, pues. Música y magia. Triunfo y delirio. Pensad. ¿Qué necesita nuestra historia? ¿Qué elemento vital le falta?
–Mujeres, Reshi –saltó Bast–. Hay una escasez tremenda de mujeres.

Este es el gran fracaso de la novela, en parte por culpa de que la historia es contada por Kvothe, que es un personaje machista y sexista a partes casi iguales; pero también lo es del autor, porque hay elementos que se alejan de la visión del protagonista. 
La obra contiene un total de 25 personajes femeninos, de las que 18 tienen frase y sólo 13 de ellas tienen nombre. Su madre, por ejemplo, no posee nombre, mientras que su padre sí, Arliden. Soy consciente que esa omisión del nombre tiene un propósito ulterior, pero podría haber usado un nombre falso para ocultar el verdadero en lugar de omitirlo.
El test de Bechdel es el único que pasa por un intercambio de frases entre Mola y Auri:

–Hola, Mola. –Auri levantó la cabeza y sonrió–. Tienes el pelo del color del sol, como yo. ¿Te apetece una manzana?
–Gracias, Auri. Sí, me apetece.

Esa es la única interacción entre dos mujeres que se produce en toda la novela. Técnicamente cumple con las condiciones del test. 
Otro de los problemas que tiene El nombre del viento es que no plantea que la sociedad tenga un machismo palpable como lo era en la Edad Media y como sí vemos en otras novelas del género. No, el machismo que encontramos está diluido. A las mujeres se les permite estudiar simpatía y ascender con la misma dificulta/facilidad que al resto, se las respeta como artistas y como personas. Entonces ¿por qué no hay ninguna mujer con cargos de maestro? En la Universidad sólo encontramos mujeres como alumnas. Y ¿por qué encontramos escenas como esta?:

–Sí –respondió ella con una sonrisa.
–Por favor, Rian, ¿puedes cruzar las piernas?
(…) Rian, desconcertada, cruzó las piernas.
–Ahora que las puertas del infierno están cerradas –dijo Hemme (…).

¿Qué necesidad hay de una escena como esta que no aporta nada? Como este hay montones de ejemplos a lo largo de la novela. No tengo problema en que el machismo aparezca en el contexto de una novela, pero siempre que se pueda usar en favor de enriquecer una obra como ocurre en Canción de hielo y fuego en el que este lo impregna todo y aun así no deja a las mujeres como demonios o animales, sino como personas.

Otro punto a tener en cuenta son sus personajes femeninos. Casi todos son algo con relación a Kvothe y carecen de más fondo que ese. Fela es la eterna damisela en apuros. Mola sólo aparece cuando Kvothe necesita de atención médica. Auri termina sirviéndole de utilidad. Nell sólo interviene para darle la información que busca. Devi es su prestamista. Thria sólo aparece para decir que es muy guapo. Marea, tres cuartas de lo mismo que Thria. 
Denna, en cambio, es, según Kvothe, un «animal salvaje» que no puedes domar. Es su interés amoroso y a la que él sólo se acerca porque le parece preciosa (como todas las mujeres de la novela) y quiere algo con ella. En realidad, Denna tiene su propia historia, pero gira en torno a su mecenas, Maese Fresno, y saca las peores luces de Kvothe. A través de su amistad con ella, vemos el paternalismo de este en frases como: Acabé por conocerlos a todos (sus pretendientes). Ninguno era lo bastante bueno para ella, así que yo los despreciaba y los odiaba. El impacto de Denna en el desarrollo de la novela es casi nulo. Sin ella, Kvothe habría ido a los mismos sitios y los hechos se habrían desarrollado de la misma manera. 

Y recuerdo que El temor de un hombre sabio no lo solucionaba, sino que acrecentaba el problema.

Cubierta:

La cubierta tiene relieve en las letras cobrizas, algo que adoro. Aunque es muy llamativa y agradable a la vista, no es nada representativa de la obra que contiene. Pienso que las cubiertas han de ser parte de una obra y no ser algo accesorio a esta. Pero me gusta bastante el contraste de colores.

Valoración:

A pesar de lo original del planteamiento, la narración de la posada, que representa sólo 16 de los 92 capítulos de la novela, resulta ágil y me mantenía pegado al libro, ávido por saber más. En cambio, los otros 76 capítulos resultaban, en su mayoría, pesados y llenos de «paja». Puedes pasar páginas enteras sin perderte absolutamente nada importante.
En contraposición, la lectura es rápida y no llega a hacerse pesada.

La mayoría de sus personajes comparten la misma voz y a duras son distinguibles del resto. Los pocos personajes que tienen una voz propia son Kvothe, Abenthy, Auri, y Elodin y el resto de maestros. 
Algunos de sus personajes son arquetipos con patas como Abenthy, Ambrose, Hemme y Brandeur. Echo de menos un poco de originalidad en la creación de personajes. 
Y Kvothe… Es un poco Gary Stu. Si le aplicamos los 10 rasgos que nos reunió Álex en su blog, nos encontramos con que cumple unos cuantos como:

2- El mundo se mueve en función del personaje: A mí, durante toda la novela, me da la sensación de que el mundo está parado cuando él no se encuentra allí. Es como si él tuviera que hacer todo. Siempre que ocurre algo, él está allí para salvar el día o participa de alguna manera en el conflicto. Por ejemplo, parece ser que Auri estaba escondida, quién sabe desde cuándo, hasta que Kvothe aparece.
3- Carece de defectos apreciables: Es un genio en todo lo que hace, mucho mejor que personajes que llevan años dedicados a lo mismo que él ha dominado en cero coma. Sus únicos defectos serían los reflejados en el apartado «Tests» y su imprudencia. La cuestión es ¿esos son defectos considerados así socialmente?
4- Es el centro de atención del resto de personajes y lo admiran: Creo que cualquiera que haya leído el libro entenderá que este punto le va como anillo al dedo.
6- Tiene una gran habilidad en uno o varios campos artísticos: Es un dios de la música y su maestría con el laúd rivaliza con la misma música celestial. Cuando él toca, el mundo se detiene para poder escucharle. Es mejor músico que músicos que llevan tocando el doble de años de los que Kvothe tiene.
7- Tiene rasgos físicos exóticos: Es pelirrojo en un mundo en el que ello parece ser algo raro y muy poco común, al menos en la Mancomunidad.
8- Tiene un pasado trágico o extremadamente atípico: No haré spoiler, pero lo tiene.

Otro de los puntos flojos que tiene es que es una novela cargada de elipsis. No sabemos cómo conoció a Auri, ni las partes más interesantes de la historia de Lanre, entre otras. Las elipsis son útiles para saltarnos tres años en Tarbean o meses en Imre, bien, pero muchas veces están mal usadas y, a menudo, nos encontramos ausencia de ellas en pasajes que la piden a gritos. Muchas veces se nos dice qué está comiendo y haciendo en cada instante. Es como si en lugar de decir que sale a la calle, me pones que lleva la mano derecha al pomo, lo gira, abre la puerta, cruza el umbral, cierra la puerta y echa la llave, baja las… ¿No es soporífero? Pues esta novela cojea de esa pata.

La forma que tiene de introducirnos el lore de su mundo ralentiza la narración y no resulta orgánico. ¿Cómo te cuenta el trasfondo que sostiene a la iglesia tehlina y a Lanre? Lo hace a través de dos personajes que cuentan las historias. Detesto que una novela me coja del cuello, me ponga un embudo y me obligue a tragarme por las malas todo el lore de su mundo. 

Patrick Rothfuss tiene la mala manía de contarnos mucho más de lo que nos muestra. Te dice cientos de veces que Kvothe es muy inteligente y lo respalda en lo fácil que aprende las cosas, como si eso fuera algo. Pero a la hora de la verdad, Kvothe no deja de hacer estupideces, caer en todas las trampas que le tiende Ambrose… Patrick dice X, pero el lector sólo ve Y, eso no puede ser. No puedes prometer algo y darle otra cosa al lector.

En resumen, ¿es un bueno libro? No es ni de lejos la obra maestra de la fantasía épica, pero se deja leer. ¿Lo recomiendo? Pues depende. Si buscas una lectura para desconectar, es tu libro, pero si lo quieres es un libro profundo y bien construido, tu libro está en otra estantería.
No es una novela terrible, pero todos sus defectos eclipsan sus virtudes.

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Cuervo Fúnebre: Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general. Twitter

12 comentarios:

  1. Juas, has dejado la novela hecha unos zorros XD Aunque la verdad estoy bastante de acuerdo contigo. Ya lo hablamos por twitter, a mí me aburrió. Es verdad que cuando la leí leía muy poco y tardé en acabármelo como 2-3 meses. Pero es que tampoco me animaba a seguir leyendo. Las aventuras se alargaban con detalles innecesarios y se me hacían tediosas, como si nunca fueran a acabar. Solo hay unos pocos momentos verdaderamente interesantes, a pesar de que sabes que Kvothe va a salir airoso.
    En realidad, creo que es un Gary Stu por obligación. Quiero decir, recordemos esta fantástica frase: «He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he amado mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos. Quizá hayas oído hablar de mí». Kvothe llega a la cima. Eso no se hace a base de fracasos. Tiene que ser el mejor, en todo. Porque la gracia está en cómo luego cae en picado hasta acabar contando su historia en una taberna. Por muy en peligro mortal que se encuentre, sabemos que sobrevivirá porque está contando la historia. Ese es un juego peligroso al que hay que saber jugar muy bien para mantener la tensión, y a veces lo consigue y otras no.
    Igualmente, creo que merece la pena mencionar la prosa de Rothfuss, que fue lo que verdaderamente me enamoró del libro, porque no es una prosa habitual y es muy poética y mágica.
    ¡Nos leemos!^^

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    1. La prosa es una maravilla, por eso he puesto el enlace al audio-libro en lugar de coger sólo el primer párrafo del prólogo.
      El gran problema, obviando algunas cosas, es que el grueso de la historia la cuenta Kvothe y no siempre es fácil saber qué es cierto y qué edulcora. Por eso los tramos narrados por Patrick son más poéticos y más llamativos que los otros. De ahí que 'La música del silencio' me guste tanto.
      Cuando saque el tercer libro, haré una reseña de la saga, ya con todos los datos en la mano. Y, muy probablemente, sea mucho más favorecedora que esta reseña.
      ¡Nos leemos!

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    2. Imagina que no hubiera interludio ni supiéramos que Kote como narrador sigue vivo en el momento actual de la historia. Imagina que todo empieza con Kvothe siendo joven y contándolo en primera persona. Ahora dime qué tensión puede haber si sabes perfectamente que va a salir airoso porque es el jodido protagonista y no va a morir a mitad del libro.

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  2. Te aplaudo, señor Córvido, por tan hermosa reseña. Y te doy la razón en todo. Al igual que señalaba Doña Sierpe, salvo la prosa, el resto es un ir y venir de adulaciones y demostraciones de lo maravilloso que es el protagonista (y no voy a mencionar el estrés que me causó conocer mejor el contenido de su bolsa que el de mi monedero. Que sí, está bien ver que el dinero no le florece... ¡Pero nadie cuenta la calderilla de forma tan obsesiva!)

    Comparto pues, señor Cuervo, para que el mundo no se pierda semejante reseña XD

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    1. Esa narración ensalzadora de la figura de Kvothe se reduce en la segunda novela, con la que espero ponerme en menos de un mes. A mí me gusta sentir que los personajes las pasan o las van a pasar putas y que cuando se recuperen, habrán cambiado, pero en esta novela no veo un desarrollo real en Kvothe, y eso me sacaba bastante de la novela.

      Me alegro de que te haya gustado y muchas gracias por compartirlo. ¡Un saludo!

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  3. A mí me gustó este libro, más por el estilo que por otra cosa. Y porque aparece el tema música un poco mejor representado que en otros libros. Sí, es un virtuoso, sí, a veces le echa mucho morro, pero hay que reconocer que practica como un condenado. Y yo conozco gente joven que toca como otros mucho más mayores, así que no me molestó demasiado.
    Pero es verdad que Kvothe es prácticamente perfecto en todo salvo cuando le interesa a la trama, y eso molesta. Supongo que cuando en Las puertas de piedra (si sale algún milenio de estos) se determinará si es o no un Gary Stu o no dependiendo de cómo narre su caída. Desde luego, Kote me parece un personaje radicalmente distinto, está por ver si la evolución es creíble o recurrirá al recurso fácil de la envidia ajena.

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    1. Lo que me mantiene pegado a la saga es justamente ver qué lo convierte en Kote, qué hay en el baúl (aunque me lo imagino), y porque Kote no puede hacer eso que sí podía Kvothe *guiño anti-spoiler*.
      Espero que Rothfuss nos deje satisfechos con la caída en desgracia del personaje.

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  4. Y este es el motivo por el que no he leído esta novela: todo lo que has dicho me lo han comentado amigos de cuyo criterio me fío mucho. No me apetece sumergirme en otra historia sobre un niñato ególatra sin secundarios interesantes, menos aún si la mayor parte de las tías están para hacer bonito.

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  5. Es solo un pequeño detalle, pero el amigo de Kvothe Sam, es Sim, de Simmon.

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    1. Lo sé. Es una errata que se me ha pasado. Gracias por el apunte, ya está corregido.

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  6. ¡Hola, majo! Mil gracias por una reseña tan sentida y sincera. Lo cierto es que para mí este libro está lejos de ser redondo, o de ser la maravilla original dentro de la literatura fantástica que muchos se empeñan en gritar. Personalmente su uso de arquetipos o clichés, no es lo que más me molesta, al fin y al cabo yo los uso y defiendo que se siga haciendo (me encanta "el camino del héroe"), siempre y cuando se haga con cierta originalidad e interés. Algo que bien hace Scott Card en "El juego de Ender" con ese cambio de escenario y sus personajes bien labrados. En mi caso, el mayor problema de este libro es que desde el principio se promete contarnos muchas cosas (aquello parece la vida del rey Conan) y luego poco o nada épico se nos muestra. No puedo negar que el libro esté bien escrito y que ciertos personajes sean magistrales, pero me aburrí bastante de tanta interpretación del laúd para arriba y del laúd para abajo. Y luego esas clases aburridas en un Howgarts para gente crecidita, donde por estar está hasta un patético Draco (Ambrose). Pero lo peor es que Rothfuss se hace el interesante, o pretende prepotentemente serlo, al aclararnos, como si fuéramos críos de teta, que los dragones no existen, faltaría más, que lo que hay en su mundo son unas salamandras largas (ni recuerdo cómo coño las llama, de la mala leche que se me puso y porque hace mucho que lo leí), y no dragones lanzafuego. Señor escritor de literatura fantástica, usar dragones en su novela no el va a restar credibilidad a la misma, sólo ha de hacerlo con la maestría precisa para que me parezcan reales, lea a Tolkien y aprenda. No me enrollo más. Besos mil

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  7. ¡Hola! Llego tarde a la reseña pero sólo decir que estoy muy de acuerdo con los puntos que has expuesto, sin embargo esta novela sí la disfrute pero porque la tomé como una "introducción"( eso sí, echaba mucho de menos un personaje femenino bien construido y no acababa de "caerme bien" Kvothe), pero con el segundo libro no pude, me quedé en una parte en la que Kvothe se pierde en el bosque con un personaje femenino, pasaba las páginas y nada, no avanzaba, y al final no lo terminé(de los pocos libros que no he podido acabar)

    Encontré tu blog por casualidad y me quedo por aquí.
    Un saludo!

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