24 de abril de 2016

Revisando para escritores: Tropos y clichés

Arma fatal
Quizá algunos os preguntéis qué tiene que ver la entrada con dos policías ingleses persiguiendo un cisne. La respuesta es fácil: ninguna. Pero ya que nos ponemos creativos, vamos a pensar que el cisne son nuestros lectores y que los policías somos nosotros con nuestras novelas llenas de clichés. Sí, pensemos eso. 
Creo que a nadie le resulta ajeno lo que es un cliché y de seguro que se os ocurren tropecientos ejemplos en películas, series y libros de ayer y de hoy –y seguramente de mañana–. Aun así creo apropiado que primero definamos qué es un tropo y qué un cliché:

Los tropos son figuras literarias que utilizan las palabras o frases en un sentido distinto al que les corresponde, aunque tengan alguna relación de semejanza con su uso habitual. 
Se trata de un procedimiento de sustitución de un término por otro, no entre sinónimos, sino entre vocablos de contenido semántico diferente.

Sí, eso es un tropo, pero vamos a simplificarlo un poco más en aras de la comprensión y para que los ejemplos vengan a nuestra mente:

Un tropo es un patrón común en una historia o un atributo reconocible de un personaje que transmite información al lector.

¿Verdad que así está mejor? Un ejemplo de tropo sería vestir al villano de turno de negro o que un pobre aldeano/campesino/granjero de humedad, normalmente huérfano, resulte ser el Elegido que salvará al mundo de la devastación. A estos personajes los ves venir mucho antes de que abran la boca o tengan tiempo de hacer algo que los identifique. Así que cuando ves al pobre desdichado, ya lo identificas como el «Héroe» o el «Elegido», así como se suele identificar a la damisela en apuros o al alivio cómico desde el principio. 

Un cliché es un tropo que se ha usado demasiado y resulta tan previsible como que si metes la mano en agua hirviendo te escaldas. 

Sentadas las bases de la entrada, podemos pasar al meollo de la cuestión, no sin antes mencionar que voy a saltarme dos en concreto: La damisela en apuros y La demonio seductora; ya hablé de ambos en mi entrada sobre cómo evaluar a los personajes femeninos. Ahora sí, empecemos. 

El Elegido:

No se puede hablar de clichés sin mencionarlo. El Elegido siempre suele ser alguien de origen humilde que o bien es huérfano , o bien se queda huérfano en el transcurso de la historia. 
También es muy común que destaque por encima del resto de personajes de la obra, rozando en ocasiones el grado de Gary Stu/Mary Sue, si no es que encaja perfectamente en él.

También es muy común que su papel sea clave en la resolución de conflicto ya que es el único capaz de hacerlo. 
Esto es tremendamente común en la fantasía y ya va siendo hora de romper con el cliché. En novelas como La elegida de la Muerte de Virginia Pérez de la Puente, usa este cliché, pero lo retuerce de una forma magistral.

El abusón o los palos en las ruedas:

Es tremendamente habitual en las novelas que suceden en Academias, Universidades o lugares de ese mismo estilo; que tengan a su abusón de familia adinerada que por A o por B le hace la vida imposible a nuestro protagonista. En ocasiones en por no haberse querido unir a su pandilla de matones o simplemente por ser de origen humilde o equivalente.
Así nos encontramos a Draco Malfoy en la saga de Harry Potter, a Regin en Crónicas del mago negro o a Ambrose Anso en El nombre del viento

El grupo:

Es habitual en la fantasía épica –y en alguna space opera, ejem Star Wars–, que el protagonista no viaje solo. El problema es que el grupo suele estar cortado por un patrón definido. Aunque algún elemento puede variar, solemos encontrarnos con que al héroe de turno se le unen el mago o sabio, el príncipe renegado o equivalentes, el alivio cómico que suele ser de otra raza y/o especie, la chica que suele ser cercana al héroe y con la que tarde o temprano termina siendo más que amigos y, por supuesto, el Elegido, claro. 
Estos miembros pueden variar pudiendo ser más o menos, pero la idea persiste. Por ejemplo, en La espada de la verdad de Terry Goodkind, nos encontramos que el grupo es inicialmente compuesto por Richard Cypher, el Elegido y que resalta en muchas facetas, lo que nos retrotrae el primer punto de esta entrada; Kahlan Amnell, que es «la chica», aunque se agradece que no sea la damisela en apuros y que sea un personaje fuerte; y, por supuesto, el mago Zeddicus Zu'l "Zedd" Zorander. 

Las razas:

Que a Tolkien le funcionasen no quiere decir que a ti te vayan a funcionar. Quizá ya un poco menos, pero cuando aparecen en cualquier medio, suelen estar cortados por un patrón tolkiano, aunque ya existieran en mitologías como la nórdica o la germánica, entre otras. Estoy hablando de:

Elfos: Viven en bosques, son inmortales, maestros de la arquería y tan ágiles que te habrían matado mil veces antes de que pudieras rozarles. 
Hay medios como en el webcómic El Vosque de Morán y Laurielle, en el que los elfos son caníbales y muy muy torpes con el arco.
Enanos: Viven en minas, son genios de la forja y peleones. 
Orcos: Son, por norma, malvados y feos como demonios. 

Otro a añadir es que tienden a ser especistas entre ellos, algo que, al menos a mí, me cansa.
En lugar de usar lo que ya existe, ¿por qué no creas tus propias razas?

El asesino es siempre el mayordomo:

O la esposa/o, el amigo/a, el/la amante… He leído pocas novelas del género, pero en cambio he visto muchas películas del mismo. Es habitual ver venir al culpable desde el principio, a pesar de las supuestas pistas falsas que te van dejando, siempre sabes que el sospechoso que te quieren meter a la fuerza es inocente. ¿Tan difícil es salirse de ese esquema predefinido? 

El villano y el héroe:

Es habitual relacionarlo con los colores negro o rojos oscuro, como la sangre, y al héroe de turno con los azules y blancos. Puede ser a través de los uniformes, los edificios, iconografía o los vehículos (coches negros alma negra). El villano tiende a venir acompañado de animales malos por folclore como las arañas o las serpientes, o los cuervos. 
El héroe, en cambio, no pocas veces se le relaciona con el león o el caballo blanco, por supuesto. 

En Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin se nos presenta en un inicio a los Lannister como los villanos, pero aunque su casa luce el rojo oscuro, también lleva un león dorado. Es una forma de retorcer un poco el cliché.

La chica como recompensa:

Esto es en cierta manera la continuación del cliché de La damisela en apuros. ¿Qué ocurre cuando salva a la chica? Pues es que el héroe «consigue» a la chica como si de un trofeo de guerra se tratara. Esto queda muy gráfico en el cine en el que hay infinitud de películas en las que ella no hace más función que la de ser la recompensa del protagonista cuando este derrota al villano de turno. 
Esto lo podemos ver en videojuegos como Mario Bros donde nuestra recompensa es la Princesa Peach. O, en ocasiones, vemos lo mismo en The legend of Zelda.


Estos son sólo algunos de los comunes, pero por supuesto que hay bastantes más. La mayoría de los que he puesto pertenecen al género fantástico, pero se debe al enorme intento de imitar a Tolkien, convirtiendo sus particularidades en muchos de actuales clichés que tiene el género. 
Ana González Duque en su blog El fogón, nos habló de algunos más, y Geekfurioso desgranó otros tantos. Merece la pena echarles un ojo.  

¿Qué hago para no caer en ellos? Lo importante siempre es informarse a través de la lectura o el visionado, a más lo hagas, más fácil te resultará encontrar los patrones y poder evitarlos o retorcerlos.

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Cuervo Fúnebre: Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general. Twitter


¿Quieres saber qué más tengo que contarte? Estos son el resto de artículos de Revisando para escritores:

Cuando algo no funciona.
¿Son buenos tus personajes femeninos?
Deja que tus personajes hablen.
Hazles sufrir.
Sorprende al lector.
Cubiertas y sinopsis.
Qué podemos aprender de Avatar: La leyenda de Korra.

4 comentarios:

  1. Tienes toda la razón del mundo. Mira que intento separarme de estos clichés, pero acabo de darme cuenta que he incluido uno en los primeros capítulos: el del "matón" xD

    En cambio, he metido a propósito el mito de El elegido para darle alguna que otra vuelta al cliché ;)

    Me apunto la recomendación de "La elegida de la muerte", que me ha llamado la atención ^^

    Un beso!

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    1. Es casi inevitable que en un primer borrador te caiga uno o más clichés. Los vemos en la literatura, en el cine, en la televisión, en los videojuegos... Lo impregnan todo, pero para eso están las sucesivas revisiones de la novela.
      El cliché del elegido es siempre el más divertido de retorcer. Yo lo hice en un relato, 'La elegida egoísta'.
      'La elegida de la muerte' no te defraudará, te lo aseguro.
      ¡Un saludo!

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  2. Yo intento darle un poco la vuelta de tuerca a lo del elegido. En un momento llega a hablar con el dios, y cuando le pregunta que por qué le eligió a él, el dios le responde: "¿Elegido? No te he elegido, te he creado. Sí, eres el único que puede escapar de mi influencia, pero he orquestado tu vida para que, llegado este momento y esta situación, tu propia naturaleza solo te permita convertirte en mi arma por tu propia elección" *Cue evil laugh*
    Hay que retorcer más lo del elegido. Yo quiero un elegido que no llegue a ser personaje POV y que sea secundario.

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    1. Me ha encantado ese giro. Algo así es lo que se necesita. Sé que conozco un "algo" (no recuerdo el formato) en el que el Elegido resulta ser un secundario que había estado ahí todo el tiempo.

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