16 de mayo de 2015

Relato: La sombra de una noche de verano

   Se sentó en un banco de aquel parque en el que había vivido los momentos más maravillosos de su vida. Desde él podía ver cientos de personas pasar frente a ella, unas con amigos, otros con sus hijos correteando ante ellos, y otros con su pareja. Había pasado tanto tiempo desde que la soledad la acogió, que ya no sabía qué era lo que echaba más de menos, o si realmente echaba algo de menos.

   Ante ella comenzó a discutir una pareja joven. La discusión comenzó a acalorarse y pronto empezaron a gritarse. El mundo pareció detenerse para que el foco iluminase la escena que olía a ruptura desde lejos. No era la primera vez que discutían, eso estaba claro, pero sí podría ser la última. Ella lo sabía. Mientras permanecía sentada y una lágrima surcaba su mejilla nívea, recordaba cuando era ella la que gritaba, la que recibía gritos, la que sentía cómo le ardía la mano tras soltarle aquella bofetada que él no esperaba. Recordaba, casi como una pesadilla, el momento en que abandonó las cuatro paredes que fueron su hogar durante tantos años para perderse en la ciudad, y a sí misma.
   Mientras sus ojos blancos contemplaban la escena que se desarrollaba frente a ella como si fuera un déjà vu, maldecía el deseo que pidió la noche que huyó: «Quiero desaparecer». Y algo o alguien debió de escuchar su súplica y la cumplió. Cuando regresó al lugar al que aún llamaba hogar, él abrió la puerta, pero pareció no verla ni oírla y cerró de nuevo. Insistió, pero sólo consiguió que se enfadase con «el niño travieso de los vecinos del segundo». ¿Qué había pasado? Se preguntó durante mucho tiempo. Visitó a  sus amigos, a su familia, pero el resultado fue el mismo: Amme había desaparecido para ellos. Al menos eso fue lo que pensó hasta que vio que no había desaparecido, sino que nunca había existido. Todas las fotos de cuando era pequeña, de aquel verano en la playa, de su graduación... Había desaparecido de todas ellas. En ese momento sólo se le ocurrió sacar su documento de identificación para tratar de convencerse de que aquello no era tan real como parecía. En su foto sólo aparecía una sombra oscura con los ojos blancos y una expresión triste en el rostro, no tenía boca pues no la necesitaba, porque nadie podría oírla.
   Subió al cuarto de baño de la casa de sus padres y contempló su reflejo. Ahí estaba la sombra triste de la foto, la sombra de Amme, la sombra de su estupidez. Ese día entendió lo que significaba aquella frase que tanto había oído en el cine: «Ten cuidado con lo que deseas porque podría hacerse realidad».
   La bofetada que la joven le propinó a su pareja, que permaneció inmóvil, la sacó de su ensoñación. Todo era tan parecido...

   —Estás sola. Nadie te recuerda. El mundo se ha olvidado de que existes. —Allí estaba de nuevo esa voz femenina, fría y ácida como ninguna.
   —Es cierto, pero no estoy sola, aún puedo velar por ellos.
   —Los mortales sois tan estúpidos. Siempre creyendo que entendéis cómo funciona el mundo, que podéis elegir. Sois tan jóvenes —contestó aquella voz de mujer.
   —Yo puedo elegir.
   —¿Elegirás ver cómo tu familia envejece y muere? ¿Cómo él se casa, forma su propia familia y muere? ¿Compartirás conmigo tu triste existencia durante el resto de la eternidad?
   —Sí, no tengo más opciones.
   —Oh, querida, siempre queda una opción. —La voz rio con malicia y, sin verla, ella supo que sonría, malévola.
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Víctor de Amo: Cuervo Fúnebre en las redes. Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general. Twitter

2 comentarios:

  1. Me ha gustado. Un relato curioso, curioso tema y bien resuelto. Explica poco y deja muchas cosas a la imaginación, algo que, por otra parte, debe hacerse en un relato corto. Como en otros relatos tuyos, la soledad, o el vacío, están muy presentes.
    Un único detalle, en la segunda línea ¿no falta un "no" entre ver y decenas?
    Otra cosa que me pasa con otros blogs ¿cómo se identifica uno si no tiene cuenta de google, ni WordPress, ni URL, etc? Debería haber una opción, por ejemplo para twitter. en mi caso solo puedo comentar como anómino. Te sigo en Twiter (@AgueloOdiseo).
    Me gusta tu blog, la entrada de como arreglar una novela me ha parecido muy interesante e instructiva.

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    1. Sí, había una errata, lo odio porque siempre me dejo a más que revise. Al final lo dejo en "Desde él podía ver cientos de personas pasar frente a ella (...)". Gracias por el apunte.
      Se puede, te mando un DM en respuesta en Twitter.

      Muchas gracias por comentar y seguiré esforzándome. ¡Un saludo!

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